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Nada de achantarse

Solo basta un plumazo para que la calidad de nuestras vidas tome un giro distinto. En un una semana, hemos tenido ejemplos llegados de un municipio,


Egbert Lewis (egbert.lewis@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Solo basta un plumazo para que la calidad de nuestras vidas tome un giro distinto. En un una semana, hemos tenido ejemplos llegados de un municipio, de la Corte y del Órgano Ejecutivo que así lo confirman.

Todavía no nos hemos recuperado del estado de trance que provocó el fallo de la Sala Tercera de la Corte Suprema, que deja sin protección la zona de manglares de la bahía de Panamá, cuando nos lanzaron, como baldes de agua fría, el Decreto Alcaldicio 203 del 25 de mayo de 2012, en el distrito de La Chorrera, que regula las actividades en los parques de la comuna y, casi simultáneamente, trascendió el veto presidencial a la Ley 406, aprobada en mayo, conocida también como Ley General de Cultura.

Estas tres acciones están sustentadas en argumentos legales que, como ciudadanos, debemos atender y respetar, sin que esto implique que se renuncie al compromiso de defender los recursos naturales, de que se exijan espacios para la juventud o que no merezcamos una ley de cultura, que es un estadio al cual estamos llegando tarde.

No se debe desmayar en el intento, porque nos merecemos mucho más de lo que estamos recibiendo. Lo que se impone es que se fortalezcan las acciones que orienten y ayuden a la comprensión de los ciudadanos en el caso de los manglares, que la comunidad chorrerana y sus autoridades se sienten alrededor de una mesa de diálogo para parir un decreto que cumpla con el propósito de salvaguardar los bienes públicos, pero que a la vez no prive a la gente de un espacio para compartir, expresarse y proyectarse.

Y en cuanto a la Ley General de Cultura se ha dicho que la misma se vetó en razón de que la Asamblea Nacional no puede crear ministerios y que plantea el uso de las rentas ya comprometidas.

Ninguna de estas noticias nos hacen felices porque inciden directamente en nuestra calidad de vida, pero el mundo y el país no se acaban aquí, por lo que si es necesario, hay que hacer los ajustes, menos quedarnos varados. Sería como achantarse a esperar la muerte.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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