El dominicano Félix Sánchez, campeón mundial y olímpico de los 400 metros con vallas, abrirá su calendario de competencia de 2005 en el Grand Prix de Martinica, que se realizará el 30 de abril. El atleta tenía programado su debut del año en el Grand Prix de República Dominicana el 14 de mayo, pero decidió adelantarlo.
El holandés Joost Pasthuma, se impuso en solitario y tras una larga escapada en la sexta etapa de la París-Niza, disputada entre La Crau y Cannes, de 184 kilómetros. El estadounidense del CSC Bobby Julich sigue líder de la clasificación general, con las mismas diferencias respecto a los españoles Constantino Zaballa y Alejandro Valverde.
El púgil mexicano Eric Ortiz se proclamó campeón minimosca del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) al derrotar a José Antonio Aguirre por K.O. técnico en el séptimo asalto en un combate disputado en la capital mexicana. La victoria fue declarada a los 2:47 minutos del séptimo episodio del combate pactado a doce, después de que el árbitro detuviera el combate por la evidente superioridad sobre Aguirre.
Con la mejor rueda del día, el sueco Henrik Stenson pasó al frente del torneo de golf de Katar con 206 golpes.
JM: Eso respalda nuestra agenda, nosotros defendemos una agenda de principio, y si ese principio se ve afectado, ya sea que no se respete en Estados Unidos, en México, en Cuba, en Argentina o en Chile, siempre la SIP va a estar presente como lo ha hecho desde que se fundó.
Una prensa libre es condición fundamental para que las sociedades resuelvan sus conflictos, promuevan el bienestar y protejan su libertad. No debe existir ninguna ley o acto de poder que coarte la libertad de expresión o de prensa, cualquiera sea el medio de comunicación.
Porque tenemos plena conciencia de esta realidad, la sentimos con profunda convicción y estamos firmemente comprometidos con la libertad, suscribimos esta Declaración, con los siguientes principios:
No hay personas ni sociedades libres sin libertad de expresión y de prensa. El ejercicio de ésta no es una concesión de las autoridades; es un derecho inalienable del pueblo.
Toda persona tiene el derecho a buscar y recibir información, expresar opiniones y divulgarlas libremente. Nadie puede restringir o negar estos derechos.
Las autoridades deben estar legalmente obligadas a poner a disposición de los ciudadanos, en forma oportuna y equitativa, la información generada por el sector público. No podrá obligarse a ningún periodista a revelar sus fuentes de información.
El asesinato, el terrorismo, el secuestro, las presiones, la intimidación, la prisión injusta de los periodistas, la destrucción material de los medios de comunicación, la violencia de cualquier tipo y la impunidad de los agresores, coartan severamente la libertad de expresión y de prensa. Estos actos deben ser investigados con prontitud y sancionados con severidad.
La censura previa, las restricciones a la circulación de los medios o a la divulgación de sus mensajes, la imposición arbitraria de información, la creación de obstáculos al libre flujo informativo y las limitaciones al libre ejercicio y movilización de los periodistas, se oponen directamente a la libertad de prensa.
Los medios de comunicación y los periodistas no deben ser objeto de discriminaciones o favores en razón de lo que escriban o digan.
Las políticas arancelarias y cambiarias, las licencias para la importación de papel o equipo periodístico, el otorgamiento de frecuencias de radio y televisión y la concesión o supresión de publicidad estatal, no deben aplicarse para premiar o castigar a medios o periodistas.
El carácter colegiado de periodistas, su incorporación a asociaciones profesionales o gremiales y la afiliación de los medios de comunicación a cámaras empresariales, deben ser estrictamente voluntarios.
La credibilidad de la prensa está ligada al compromiso con la verdad, a la búsqueda de precisión, imparcialidad y equidad, y a la clara diferenciación entre los mensajes periodísticos y los comerciales. El logro de estos fines y la observancia de los valores éticos y profesionales no deben ser impuestos. Son responsabilidad exclusiva de periodistas y medios. En una sociedad libre la opinión pública premia o castiga.
Ningún medio de comunicación o periodista debe ser sancionado por difundir la verdad o formular críticas o denuncias contra el poder público.
La lucha por la libertad de expresión y de prensa, por cualquier medio, no es tarea de un día; es afán permanente. Se trata de una causa esencial para la democracia y la civilización en nuestro hemisferio. No sólo es baluarte y antídoto contra todo abuso de autoridad: es el aliento cívico de una sociedad. Defenderla día a día es honrar a nuestra historia y dominar nuestro destino. Nos comprometemos con estos principios.