Decía el mediocampista de la Roja Aníbal Godoy a mitad de semana, que en las Eliminatorias, que se inician el próximo 13 de noviembre, los partidos en casa el equipo estaba obligado a ganarlos. Sin embargo, anoche, el cuadro nacional no pareció querer salir airoso en el amistoso ante Trinidad y Tobago.
Panamá cayó 2-1 contra los caribeños y fueron muchas las dudas que dejó en la cancha en este tramo final de la preparación del equipo, de cara al arranque del clasificatorio al Mundial de Rusia 2018.
El elenco que dirige el colombiano Hernán Darío “El Bolillo” Gómez especuló de más ante un cuadro trinitense que jugó al error del rival y que no finalizó el encuentro con goleada porque no fue acertado de cara al arco que defendió Jaime Penedo y Luis “Manotas” Mejía, ya en el complemento.
La zaga de la Roja, que ayer vestía de azul, se veía lenta, despistada y muchas veces torpe. Mientras los delanteros del visitante eran punzantes, veloces y dinámicos, sobre todo Kenwyne Jones, quien abrió el marcador al minuto 35, y falló más tarde un remate franco de cabeza.
Por su parte, el mediocampo panameño era una laguna, deshabitado, en donde le costó mucho a Gabriel Gómez y a Godoy, ambos superados físicamente por los volantes centrales caribeños. Al tiempo que Valentín Pimentel y Alberto Quintero trataban de ser atrevidos por las bandas, sin resultados positivos en el periodo inicial.
Llegó el descanso. Se reiniciaron las acciones, en el complemento, y cuando Panamá intentó irse a buscar el partido, cayó como un balde de agua fría el segundo de la visita, obra de Radanfah Abu Bakr, al 53. Fue entonces cuando el equipo nacional se acordó que tenía una afición a la cual rendirle respeto y entrega, y se fue al ataque.
Al minuto 60 Pimentel puso el descuento y desde entonces, los istmeños se apoderaron del partido, pero era tarde. El arco nunca más se volvió a abrir. Pobre actuación del equipo que todos deseamos ver en Rusia 2018.
Las Eliminatorias arrancan el próximo 13 de noviembre en Jamaica, queda poco tiempo para corregir, pero el duelo del martes en México será una buena prueba, y una oportunidad más para hacer soñar a la afición.