El español Rafa Nadal, primer favorito en el torneo de Wimbledon, comenzó ayer en Londres la defensa del título con una victoria por 6-4, 6-2 y 6-2 ante el estadounidense Michael Russell, que completó en poco menos de dos horas.
Después de haberse perdido en 2009 el honor de estrenar la pista central como campeón de la edición anterior a causa de una tendinitis en una rodilla, Nadal disfrutó ayer de ese papel que le corresponde este año por haber levantado su segundo trofeo de Wimbledon en 2010.
El arranque fue muy propio de Nadal. Quizá buscaba que el rival bajara la guardia, quizá trataba de asustar a su público para después ofrecerle un goce mayor. El caso es que el español flojeó en su primer servicio e incluso le puso a Russell una bola de rotura a su favor.
Rafa la consiguió salvar, pero en el siguiente juego, cuando el americano tenía el saque, volvió a crear dudas: el zurdo de Manacor dejó escapar dos opciones para romper al contrario.
En conjunto, la primera manga no resultó, en absoluto, un camino de rosas para el español, número uno del mundo, que sufrió la rotura de su saque en el sexto juego gracias a un punto de Russell anotado tras un cómico pero efectivo salto que le permitió alcanzar la bola.
A partir de entonces, “ Rafa” Nadal decidió dar la vuelta al partido y comenzar a brillar.
En el séptimo juego le devolvió la rotura al estadounidense. Después, provisto del saque, Nadal siguió anotando. En cuarenta y seis minutos el reciente campeón de Roland Garros se hizo con el primer set, decidido a llegar descansado a la siguiente ronda.
De hecho, así es como lo ha hecho habitualmente en sus anteriores apariciones en el Wimbledon.