La conquista de un cuarto título del Grand Slam consecutivo, un imposible para casi todos los más grandes protagonistas de la raqueta a lo largo de los tiempos, es el nuevo desafío del número uno del mundo, el español Rafael Nadal, que emprende desde mañana la carrera por volver a reinar en el Melbourne Park, donde ya triunfó hace dos años, y sumar el décimo ‘major’ a su palmarés.
Nadal, que partirá como primer favorito en el cuadro individual masculino, tiene ante sí la posibilidad de acentuar su historia. Agrandar su leyenda. Tras los éxitos en el 2010 en Roland Garros, Wimbledon y el Abierto de Estados Unidos puede cerrar el círculo en Australia y completar los cuatro torneos principales del circuito de forma consecutiva.
No sería el logro la adjudicación del Grand Slam como tal, que requiere la victoria de los cuatro ‘major’ en un mismo año. Algo que solo han logrado el australiano Rod Laver en 1962 y 1969, y el estadounidense Don Budge en 1938.
Pero supondría un hito sin más precedentes. Fuera del alcance de leyendas de la raqueta como el suizo Roger Federer, los estadounidenses Pete Sampras, Andre Agassi o John McEnroe, el sueco Bjorn Borg o el checo Ivan Lendl.