Un barco pequeño que llevaba a 14 balseros cubanos y a dos traficantes de inmigrantes naufragó frente a las costas cubanas, ocasionando la muerte a un balsero y agravando las tensiones con Estados Unidos en torno a sus políticas migratorias.
La guardia costera cubana rescató a los demás balseros - entre ellos cinco niños - que cayeron al mar el sábado frente a la costa de Mariel, en las afueras de la capital, informó hoy la emisora oficial Radio Reloj. Las autoridades dijeron que el balsero ahogado era un hombre de 45 años. Los dos hombres que según las autoridades cubanas son contrabandistas de inmigrantes, ambos residentes de Estados Unidos, fueron detenidos y serán entregados a autoridades estadounidenses, dijo Radio Reloj. Añadió que los traficantes exigieron a los cubanos 8.000 dólares por persona para ser llevados a la Florida.
El naufragio ocurrió el mismo día en que unos 1.000 activistas de la comunidad cubana-estadounidense sostuvieron una manifestación en protesta por el tratamiento de la Guardia Costera de Estados Unidos la semana pasada de seis balseros cubanos que, acosados por barcos patrulleros, se echaron al mar en un intento por nadar a tierra estadounidense.
Dos de ellos lo lograron pero otros cuatro fueron sacados del agua y transferidos a un centro de detención de Servicio de Inmigración y Naturalización. Los cuatro fueron luego liberados y recibieron permiso de quedarse en Estados Unidos tras varias manifestaciones de la comunidad de exiliados cubanos de Miami. Entretanto, el gobierno cubano utilizó ayer la noticia del naufragio para atraer la atención al contrabando de inmigrantes. El gobierno de La Habana ha acusado al gobierno estadounidense de negarse a tomar las medidas necesarias para enfrentar la práctica. El ministerio cubano de Relaciones Interiores emitió hoy un comunicado criticando a "un numero creciente de aventureros" por tratar de traficar con personas "corriendo cualquier riesgo para la gente que transportan". Agregó que esperaba respuesta del gobierno estadounidense en torno al caso del naufragio.
Según acuerdos migratorios firmados entre las dos naciones tras una crisis de balseros hace cinco años, los cubanos que lleguen a tierra norteamericana pueden solicitar asilo político, pero los que sean capturados en alta mar deberán regresar a Cuba, salvo casos excepcionales.