La Selección de hoy se parece a un gran barco, donde definitivamente manda el capitán.
Ese cargo le cabe, hoy, a Gary Stempel, quien además ha dejado buenos oficiales de mando, como Julio Toral y Pascual Ramírez, que guían bien la nave durante su ausencia.
Esa línea se dirige bien hacia los seleccionado, quienes han despertado hacia un espíritu de sana competitividad.
Señores, esa es la clave del éxito, que no ha sido descubierta por “El Inglés”, sino bien implementada.
De seguro que este ambiente será de fortuna en un futuro próximo.
De lo que sí estamos lejos es del ánimo negativo de la era Guimaraes. En ese momento, quienes mandaban eran otros. Así nos fue.