A Debora Ruth le veía buen chance. Cuando salió en la punta supe que consumar su victoria sería cuestión de tiempo. Solo necesitó 1:01.1 para hacerlo. La última gabela que se le vio antes de darse la partida era de 18 a 1, es decir, que su triunfo en la cuarta carrera del sábado representaba para quienes "vieron la línea en ella", un dividendo de 18 dólares, aproximadamente.
Lo único que podía empañar tanta belleza era que su jinete, Ariosto Delgado, no registrara en la báscula las 113 libras con las que viajó con ella al punto de partida. Y ocurrió lo insólito: Delgado pesó 2 libras menos en el repeso. Justificación: "Manifestó que después de hacer el peso antes de la carrera fue al baño a hacer sus necesidades", explica el informe de los comisarios que descalificaron a Debora Ruth fundamentados en el artículo 290 del reglamento.
“Si al verificar el repeso, resultare que el jinete ha presentado dos (2) o más libras de menos del peso registrado previo a la carrera, el jinete y su caballo serán descalificados...”.
Tras el incidente, el narrador de turno en las carreras locales de ese día, Ítalo De Jesús Candanedo, hizo un comentario lleno de sensatez, claridad y buen tino. El cual, intuimos, representa el sentir de muchos.
"Yuyo" expuso la necesidad de que se revise el reglamento en lo pertinente al peso de los jinetes después de las carreras. Como versado en el tema, Candanedo sabe que tiene más sentido -cuando se dan estos casos- que se sancione con severidad al jinete responsable y no se castigue a los apostadores, quienes de ninguna manera debieran pagar las consecuencias de un episodio como el que nos ocupa.
Esta vez descalificaron a Debora Ruth y salió beneficiado uno de los favoritos, así que la mayoría quedó contenta, pero no se trata de eso, sino de que ajustemos ciertas reglas en las que nos quedamos, porque la moraleja de esta historia es que hay ‘necesidades’ que no pueden postergarse.