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Necesitamos más de una orquesta en el país

Una de las razones por las que salí de Panamá fue que ?me saturé un poco, porque el problema de disciplina en las escuelas era grande, las aulas eran de muchos estudiantes y era imposible enseñar música.


Conversar con Emiliano Pardo-Tristán implica enfrentarse a un personaje que no ha perdido uno de los principales tesoros de los que se puede preciar un ser humano: la ilusión.

Este laureado compositor y guitarrista de música clásica, nacido en Veraguas, no olvida sus raíces, tiene un panorama claro del presente, y para el futuro siente la necesidad de hacer un cambio.

Pardo-Tristán asegura que, al igual que muchas cosas en su vida,  llegó a la música por  pura casualidad.

 

Tras graduarse del Instituto Nacional en 1976, entra al Politécnico "siguiendo una falda", pero pronto se da cuenta de que su interés no era precisamente ser ingeniero en sistemas, por lo que desiste de la idea.

Repentinamente, se involucra con un grupo de amigos que tocaban rock, junto a los cuales tiene sus primeros contactos con la guitarra.

"Yo empecé a experimentar un poco con eso, pero después pensé que si quería llegar a algo,  tenía que estudiar;  allí fue cuando entré al conservatorio y me di cuenta de que la música era algo diferente", explica este panameño que posteriormente estudió en España y en la actualidad reside en Filadelfia, en donde es profesor   en la Universidad La Salle y en el Conservatorio Bryn Mawr.

 

Emiliano Pardo-Tristán es consciente de los tropiezos y limitaciones de los que padece la música clásica en  Panamá, en  distintos niveles, pero también siente la necesidad de aportar su experiencia y conocimientos para revertir la situación actual.

"Cada vez que llego a Panamá,  en los primeros días siento que me quiero quedar, pero cuando empiezo a darme cuenta de toda la situación, converso con mis  amigos y la situación interna del país, ya se me van quitando las ganas, un poco", dice.

"Siempre he pensado que voy a regresar. Lo que no quiero es hacerlo todavía, pienso que hago mejor labor viviendo en Estados Unidos, trayendo guitarristas y músicos... creo que  no podría hacerlo si viviera aquí", explica el compositor que hace unas semanas hizo una presentación en el Museo de Arte Contemporáneo que se denominó "Viaje a través de la Guitarra Clásica".

 

Agregó que "los contactos para mí allá son más fáciles de hacer. También cuando vengo, preparo seminarios; para mí es más fácil allá por lo rico de las bibliotecas, allá se onsigue bastante material para preparar un seminario sobre lo que quieras hacer. En ese sentido estamos más limitados".

Status de la música clásica.  La música clásica no ha  tenido el auge necesario, eso pasa en todos los países. La música popular, por eso se llama popular, porque abarca más gente. Pero a diferencia de otros países, yo creo que Panamá debería estar mejor, reflexiona Pardo-Tristán.

El artista resiente el hecho de que en Panamá solo haya   una orquesta profesional.

 

"Hablando con mi amigo Jorge Ledezma, ya le he mencionado que es una orquesta que necesita ser renovada y ampliada. Necesita más cuerdas, los chelos necesitan ser reforzados, es una orquesta que no tiene arpas, en fin, adolece de muchas cosas que debería tener, es el problema de siempre, presupuesto", argumenta.

Según el ganador de premios de  Artes de Pennsylvania, de la Sociedad de Compositores de Estados Unidos y el Foro de Compositores Americanos, ente otros, el segundo problema que confronta el desarrollo de la música clásica en Panamá "es que no hay suficientes orquestas".

"Aquí creo que nada más hay una orquesta juvenil... que ensaya una vez a la semana y ensayando una vez a la semana no se llega a tener el elemento para suplir los músicos que necesita una orquesta musical", critica.

Pero no todo está perdido. Se ven estudiantes que están tocando  mucho mejor y que están asimilando lo que está pasando.

Para que no se pierdan estos  valores del futuro, debido a que  muchos no pueden ir al exterior,  Emiliano Pardo-Tristán tiene una fórmula: "Lo que hacemos es traerles a los profesores, muchas  veces muy jóvenes. El último evento, en julio del 2007, trajimos un guitarrista de 21 años, y los estudiantes, al ver a una persona tan joven, quedaron encantados y no solamente eso, sino también ven a qué nivel se puede llegar".

¿A qué nivel está la música clásica  en Panamá? 
"Yo creo que sí se avanza, pero  lentamente. Es muy difícil si no se tienen los recursos, a veces los mismos instrumentos de  los músicos no están en condiciones; necesitan reparación. Unos guitarristas que vinieron aquí, los instrumentos no eran los adecuados para el nivel que están ellos.

Creo que la música clásica se vería enriquecida si hubiera una emisora de radio con programas especializados. Sería una opción de poder escuchar música diferente.

Día D: ¿Qué se debe hacer?
EP:
  "Si tú vas a los conciertos,  verás que las salas están vacías. No va mucha gente. Jorge Ledezma hace una  labor de llevar su concierto navideño a diferentes sitios para darle oportunidad al pueblo para que aprecie una música diferente, pero la temporada no transcurre, sino en el Teatro Balboa y el Teatro Nacional, que son áreas de difícil acceso. Son otras las prioridades; una persona que venga, por ejemplo de Mañanitas, no va venir a un concierto en la ciudad enfrentando después toda la situación del transporte, entre otros.

Hacen falta más orquestas, de tal manera que no se centralice todo en  la orquesta sinfónica. Por ejemplo, en Filadelfia, la orquesta, además de tocar su  concierto de orquesta, toca conciertos de cámara. O sea, que el director a veces los distribuye en cuartetos de cuerdas y quintetos de viento y ellos hacen conciertos más pequeños, pero en grupos separados, entonces qué pasa, la misma orquesta que un día está tocando en un lado, en la tarde está tocando un grupo de cámara, un grupo pequeño y tiene más alcance en esa forma.

Emiliano Pardo-Tristán estuvo siete años en Madrid, España, en donde asegura que alcanzó su  madurez tanto personal como profesional.

Día D: El maestro Roque Cordero dijo que tuvo que irse con su música a otra parte por falta de apoyo aquí. ¿Qué ocurre en su caso?
EP:
Las circunstancias no son las mismas, pero hay una similitud. Yo me voy porque cuando llegué de España, el primer trabajo que tuve fue de profesor de educación musical en Santa Librada. De allí salí “cura´o”, porque esos pelao´s son terribles.

Yo ya no quería trabajar más enseñando, pero bueno. Después trabajé en el Ángel Rubio, estuve allí por seis años, fue mejor que en Santa Librada donde  sacaban cuchillos y todo eso; era fuerte.

Me saturé un poco porque el problema de disciplina era tan grande, las aulas eran de  muchos estudiantes y era imposible enseñar música. A pesar de que daba talleres en el conservatorio sentía que quería seguir estudiando y por eso fue que salí del país. Primero fue una maestría y después el doctorado que terminé el año pasado.

Día D: ¿Se puede vivir de la música?
EP:
    Es difícil, son pocos los compositores que viven solo de componer. En general, un gran porcentaje tiene que enseñar, lo cual es bueno, no es malo.

Yo diría que más que vivir de la música se puede vivir de la enseñanza de la música.

Día D: ¿Algún proyecto nuevo a nivel personal y hacia la comunidad musical?
EP:
Tengo una reunión pendiente con la directora de la Biblioteca Nacional para comenzar un ciclo de música de Vanguardia. Estamos hablando de música del Siglo XX y principios del XXI. Si la  música clásica no se escucha mucho aquí, mucho menos la de Vanguardia.

Lo que quiero hacer es un concierto, una conferencia para el público en general, para ayudarlos  a apreciar este tipo de música y un seminario para estudiantes de música. Y todo esto va a ser gratis; yo voy a venir a hacer ese trabajo gratis porque pienso que es importante y yo lo quiero hacer.

Sería dos veces al año,  en julio y  diciembre.     Los músicos con los que he hablado están dispuestos a tocar sin ningún costo.

Día D: ¿Y en lo personal, algún proyecto a la vista?
EP:
Quiero seguir componiendo. Para mí eso es hasta más importante que tocar la guitarra. Componer es más creativo. Me interesa traer a Panamá lo que he aprendido. Es lo que me va a hacer crecer a mí y a las otras personas.

Que por lo menos la gente sea expuesta a esa música, que diga por qué no le gusta. Por esto o esto; que tengan un criterio. Eso no lo puedo hacer solo, pero entre varios se puede ir logrando el crecimiento cultural musical.

Día D: ¿Componer música y ejecutar un instrumento a la vez es conveniente?
En música clásica, de un tiempo para acá, el compositor no toca instrumentos, no ejecuta a nivel profesional. La mayoría de los compositores no dan conciertos, pero en el tiempo de Beethoven  tocaba, componía, hacía de todo.

Quizás la carrera musical era más completa. Pero hay compositores que también tocan instrumentos, aunque es difícil hacer las dos cosas. Componer es como tocar un instrumento, tocar un instrumento es algo físico, si no tocas es como un atleta, te vas quedando fuera de forma. Entonces tienes que estar tocando varias horas y componer es igual, si no lo haces, te vas quedando corto y  no desarrollas, también hay que hacerlo todos los días; entonces de dónde sacas tiempo".

Día D: ¿Entonces usted tiene mucho que hacer todavía?
EP:
Yo creo en la música latinoamericana. Como la argentina (Milonga); cubana y la brasileña (El Choro) y, obviamente, la música folclórica panameña, porque mi tesis doctoral es sobre La Mejorana.

Ahora estoy cerrando un capítulo. Creo que mi manera de componer va a cambiar un poco. Quiero seguir con elementos latinoamericanos, pero no expresarlo de forma tan evidente. Cambiar un poco más, meterme en la esencia de los ritmos, en vez de mostrarlos como ya ha sido hecho por el folclorista.

Día D: ¿Por qué?
EP:
Es más interesante, por lo menos para mí, no sé si para el público. Será un desafío. Tratar de ser compositor panameño sin mostrar los ritmos reconocibles, cuando cualquier persona los escucha.

Por ejemplo, trabajar con la saloma, que tiene unos elementos de altura en la forma que es cantada, que se repiten; esos elementos son los que me interesan trabajar y desarrollar un poco más.

Día D: ¿Y si el público reacciona de manera negativa, por aquello de la costumbre?
EP:
Obviamente que la persona disfruta más cuando reconoce, sobre todo en la música clásica, que la gente piensa que es aburrida, pero cuando escucha piasola, tango o tamborito se siente identificada.

Hay que trabajar con los sonidos; ir un poco más allá de esos patrones.

Todo cambio involucra un riesgo, pero el que no toma riesgos no llega a ningún lado. En este caso no son tan grandes, son riesgos intelectuales, por lo que yo siempre puedo regresar".

Una orquesta que ensaya una vez a la semana no llega a tener el elemento para suplir músicos que se necesita.

Día D: ¿Y en lo personal, algún proyecto a la vista?
EP:
Quiero seguir componiendo. Para mí eso es hasta más importante que tocar la guitarra. Componer es más creativo. Me interesa traer a Panamá lo que he aprendido. Es lo que me va a hacer crecer a mí y a las otras personas.

Que por lo menos la gente sea expuesta a esa música, que diga por qué no le gusta. Por esto o esto; que tengan un criterio. Eso no lo puedo hacer solo, pero entre varios se puede ir logrando el crecimiento cultural musical.

Día D: ¿Componer música y ejecutar un instrumento a la vez es conveniente?
En música clásica, de un tiempo para acá, el compositor no toca instrumentos, no ejecuta a nivel profesional. La mayoría de los compositores no dan conciertos, pero en el tiempo de Beethoven  tocaba, componía, hacía de todo.

Quizás la carrera musical era más completa. Pero hay compositores que también tocan instrumentos, aunque es difícil hacer las dos cosas. Componer es como tocar un instrumento, tocar un instrumento es algo físico, si no tocas es como un atleta, te vas quedando fuera de forma. Entonces tienes que estar tocando varias horas y componer es igual, si no lo haces, te vas quedando corto y  no desarrollas, también hay que hacerlo todos los días; entonces de dónde sacas tiempo".

Día D: ¿Entonces usted tiene mucho que hacer todavía?
EP:
Yo creo en la música latinoamericana. Como la argentina (Milonga); cubana y la brasileña (El Choro) y, obviamente, la música folclórica panameña, porque mi tesis doctoral es sobre La Mejorana.

Ahora estoy cerrando un capítulo. Creo que mi manera de componer va a cambiar un poco. Quiero seguir con elementos latinoamericanos, pero no expresarlo de forma tan evidente. Cambiar un poco más, meterme en la esencia de los ritmos, en vez de mostrarlos como ya ha sido hecho por el folclorista.

Día D: ¿Por qué?
EP:
Es más interesante, por lo menos para mí, no sé si para el público. Será un desafío. Tratar de ser compositor panameño sin mostrar los ritmos reconocibles, cuando cualquier persona los escucha.

Por ejemplo, trabajar con la saloma, que tiene unos elementos de altura en la forma que es cantada, que se repiten; esos elementos son los que me interesan trabajar y desarrollar un poco más.

Día D: ¿Y si el público reacciona de manera negativa, por aquello de la costumbre?
EP:
Obviamente que la persona disfruta más cuando reconoce, sobre todo en la música clásica, que la gente piensa que es aburrida, pero cuando escucha piasola, tango o tamborito se siente identificada.

Hay que trabajar con los sonidos; ir un poco más allá de esos patrones.

Todo cambio involucra un riesgo, pero el que no toma riesgos no llega a ningún lado. En este caso no son tan grandes, son riesgos intelectuales, por lo que yo siempre puedo regresar".


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310773
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América