Arsenal y Tottenham firmaron ayer tablas (1-1) en el partido de ida de las semifinales de la Carling Cup, en un choque en el que el conjunto del español Juande Ramos fue superior al combinado de Arsene Wenger.
Salvo 10 minutos que fueron del Arsenal por la inercia que da jugar de local, la primera parte perteneció a los Spurs, que sabe sacar una valiosa renta a los quilates que tiene del centro del campo para arriba.
De medio centro para abajo el equipo de Juande Ramos parece un departamento diferente, con dificultades en la elaboración desde la zaga y con un Robinson que no acaba de convencer.
Ramos tiene decidido, según The Sun, que el meta de la selección inglesa no es el hombre que defenderá su portería si quieren que pase algo grande este año en White Hart Lane.
Verdad o no, lo cierto es que el manchego relegó a Robbo al banquillo y situó a Radek Cerny bajo los palos, con la mala suerte para el inglés de que la primera actuación del checo fue un paradón a contrapié a cabezazo del danés Nicklas Bendtner.
El Tottenham decidió ir por la eliminatoria, que es a su vez derbi y revancha deportiva de las semifinales del año pasado, y con una de las mejores sociedades delanteras de toda la Premier League -Berbatov y Keane- pudo ponerse por delante en un par de buenas combinaciones.
El daño mortal para el Arsenal más desdibujado de la temporada llegó cuando Jermain Jenas se sumó a Berbatov y Keane, un triángulo perfecto que rompió la zaga gunner con facilidad.
Bien es cierto que el gol partió de un fallo en el despeje de Djorou. Pero también que Berbatov se inventó el 0-1 con una asistencia que parecía más el showtime de Los Ángeles Lakers o una volea sobre la hierba de Wimbledon. Berbatov, Keane, Jenas, zig-zag, 0-1.
Mientras Senderos y Djorou comprendían cómo había sucedido todo, Juande celebraba en el banquillo con evidente alegría.
La segunda parte comenzó con el cambio -liquidación- de Sagna por Djorou y de Eduardo por van Persie. Además del error de Fabianski a la salida de un saque de esquina, lo que pudo significar el 0-2.
Poco incidió el cambio de Eduardo y el segundo acto se fue trazando con el mismo patrón de la primera, esta vez Berbatov y Keane menos acertados en los metros finales.
Así, hasta que el Arsenal se encontró con el empate en un golpe de suerte. El gol no llegó ni por empuje, ni por fútbol. En todo caso, de nuevo, por la inercia que acompaña al equipo local. Un balón al hueco para Theo Walcott acabó con la sequía goleadora del joven inglés, que igualó para los gunners tras un rebote.
Defoe pudo poner el 1-2 después de un contraataque, pero el delantero, al que Juande dijo que puede buscarse equipo, remató alto.
Tottenham había fabricado en la primera mitad el botín que vino a buscar al sur del Emirates.