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Ni benditos, ni malditos


Las reglas no escritas del fútbol son claras, contundentes. No admite subterfugios ni términos medios, al punto que es la única religión sin ateos. En el fútbol se ama hasta el paroxismo o se odia con la misma intensidad. Y en el amor como en el odio, apenas encontraremos un pequeño resquicio para el raciocinio. Y para el análisis, por consecuencia.
Así es el fútbol: hoy estás en el cielo y mañana, sin escalas, en el infierno. Porque el fútbol es pasión. Un mundo en dónde los goles son amores y no solamente buenas intenciones. Injustas o no, los futbolistas que llegaron al Mundial de Corea y Japón 2002 con el rótulo de estrellas, no podrían escaparse a estas valoraciones.
Para el común de los aficionados, incluyendo a muchos eruditos, el fracaso de los seleccionados considerados favoritos para obtener la Copa del Mundo fue consecuencia del crecimiento futbolístico de algunos países. Otros lo atribuyen al aburguesamiento, a la falta de motivación de los jugadores y otras yerbas aromáticas.
Sin pretender santificar ni satanizar a ninguno, el fracaso de los astros en la Copa del Mundo podría derivar hacia una conclusión muy elemental; porque si en algunos casos existen argumentos de poca consideración para condenarlos; en otros, profundizando en el análisis, muchos se encontrarían sorprendentemente con la realidad y los absolverían de toda culpa.
Me identifico, caro lector, con las conclusiones a las que llegó el excapitán y ex seleccionador de Alemania, Franz Beckenbauer al atribuir que las eliminaciones de algunos favoritos en el Mundial de Corea y Japón fue consecuencia lógica del agotamiento de los futbolistas y de paso llamó a las altas autoridades de la FIFA para que reduzcan la cantidad de partidos que ellos (los jugadores) disputan. La FIFA tiene que reaccionar ante esta situación. Esto es imposible.
Esto no es el futuro. Hay miles de millones de personas que están observando la Copa del Mundo y lo que encuentran son estrellas agotadas”, sostuvo Beckenbauer, quien ahora es presidente del Comité Organizador del Mundial Alemania 2006 y uno de los principales accionistas del poderoso Bayern Munich.
Las declaraciones del “Kaiser” suponen un duro cuestionamiento a la calidad futbolística del Mundial de Corea y Japón 2002 y Beckenbauer, como presidente del Comité Organizador del próximo, el de Alemania 2006, ya manifestó su preocupación para que no sucedan las mismas situaciones que ocurren con lo del Mundial asiático.
La tarea no será fácil ni para la FIFA ni mucho menos para el dirigente germano, uno de los históricos del balompié mundial.
Porque repetir el mismo calendario de partidos y el mismo formato de competencia, sobre todo en las ligas del primer mundo futbolístico, sería tropezar con la misma piedra. Sería como partir nuevamente de premisas falsas y, por consecuencia, los dirigentes entrarían nuevamente en un diagnóstico errado de la situación.
El fútbol de la Copa del Mundo que observamos miles de millones de televidentes en todo el planeta, semeja a un paciente enfermo por agotamiento físico y mental. Un enfermo que por suerte, aún se encuentra en tratamiento ambulatorio, lo que no quiere decir que podría entrar en crisis más temprano que tarde.
Así es el fútbol: hoy estás en el cielo y mañana en el infierno. Y nadie se explica por qué. Como en el amor. Como en el odio... Piense. Luego exista.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América