Jack Nicklaus trataba de recordar la última vez en que Tiger Woods ganó uno de los torneos grandes.
¿Hace tres años y medio? No, hace más tiempo.

“¿Realmente?”, preguntó incrédulo, cuando se le dijo que la última victoria de Woods en un gran torneo fue en el Abierto de Estados Unidos de 2008. “Realmente ha pasado bastante tiempo”.
Woods llega al Masters que comienza hoy como el favorito indiscutido. Ha vuelto a encaramarse en el primer puesto del escalafón del mundo. Ya ha ganado tres veces este año en el circuito de la PGA.

“Está jugando a su mejor nivel”, afirmó el campeón vigente Bubba Watson. “Es el número uno en el mundo. Ese es el único dato en que hay que fijarse”.
Desde que se hizo profesional, nunca pasó tanto tiempo sin ganar un gran torneo. Su sequía en Augusta -un título que ha ganado cuatro veces- data de 2005, su mayor tramo sin victorias en uno de los cuatro grandes.
Lo que nos retrotrae a Nicklaus, cuyos 18 títulos grandes superan a cualquier otro golfista, y que es el objetivo que Woods ha venido persiguiendo.
Cuando Woods conquistó su título grande número 14 en 2008 pareció seguro que superaría la marca de Nicklaus. Pero después se hundió en los problemas de su vida personal y todo pareció venírsele abajo.
De pronto, había dejado de ser invencible. Una camada de golfistas jóvenes, encabezados por Rory McIlroy, entró a tallar sin sentirse intimidados por la mística de Tiger.
Cada año que pasa sin agregar un título grande a su bagaje parece más difícil concebir que superará el récord de Nicklaus.
“Evidentemente, mientras más tiempo pasa sin ganar, hace alejar mi récord”, comentó Nicklaus el martes. “Pero todavía anticipo que superará mi récord. Es muy talentoso, muy empeñoso y muy concentrado en lograrlo”.
Nicklaus ganó cuatro títulos grandes después de los 37 años, edad que Woods alcanzó en diciembre. Tiger necesita por lo tanto cinco coronas para superar la marca.
Considerando que Woods es siempre candidato en Augusta, aún en sus peores momentos, y teniendo en cuenta que parece haber recuperado su mejor forma, el título aquí sería un jalón importante camino de su redención.
“Evidentemente no estoy muy satisfecho de no haber ganado más”, admitió Woods. “Pero la idea es darme oportunidades yo mismo. Y en este momento estoy empatado en el segundo puesto en la lista de los más ganadores de todos los tiempos aquí. Y eso tampoco es tan malo”.
Para mayor gloria del otra vez mejor golfista del universo, su potencial relevo en el futuro, el norirlandés de 23 años Rory McIlroy, genera dudas por la mezcla de frustraciones esta temporada y su segundo puesto en Texas el domingo pasado.
El mar de dudas es el caldo de cultivo para Tiger, que atravesará la Magnolia Lane con la cabeza erguida: tres victorias este año, y otras tres la campaña pasada.
“Creo que las victorias demuestran mi mejoría. Estoy orgulloso de lo que he conseguido durante este año y mi meta es confirmar esto en los cuatro majors de 2013, añadió el estadounidense.