El recorrido de la tierra derecha del clásico Augusto Samuel Boyd fue un déjà vu. Al igual que pasó en la primera carrera selectiva, Desbocado entró a la recta final con paso de ganador y cuando vio que se aproximaba a la meta, repentinamente, se apagó y Provenzzano lo rebasó en dos brincos espectaculares.
Este resultado confirmó que Provenzzano es, sin espacio a discusión, el mejor del grupo y que Desbocado tiene un futuro más promisorio en 1400 metros para abajo.
Esta vez el ganador recibió la monta del aprendiz Jeisson Fernández, quien actuó como sustituto de Luis Arango, que horas antes de la carrera sufrió un accidente que lo dejó incapacitado. Fernández supo maniobrar bien al inmenso mulato y en los tramos decisivos se presentó para responder al respaldo de los apostadores. Es cierto que se cargó un tanto en la recta final, pero esta acción lo único que propició fue que demorara un poco en controlar la carrera y quizá impidió que ganara por una ventaja mayor; por lo demás, fue una presentación brillante.
Tras los dos primeros, llegó la potranca Portantina, que perdió su invicto pero realizó una buena faena para dejar un buen sabor en el paladar de los hípicos y de sus mentores.
En cuanto a la clasificación, no hay mucho que decir. Provenzzano ya tiene un cupo asegurado para el 10 de diciembre en el Clásico del Caribe, mientras que Desbocado también luce como una carta segura, ya que nuestro país puede que tenga más de tres representantes.
Queda por ver si Provenzzano puede ganar la tercera joya y convertirse en campeón de la triple corona, novedad que no produce desde el 2008, cuando la ganó Oxai.
El siguiente paso sería tratar de emular a su padre, Evaristo, que además de triplecoronarse, ganó el Clásico del Caribe. ¿Será mucho pedir para un caballo que apenas hace los 1800 metros en 1:56.4?