Son pocos los hombres que logran, en su carrera deportiva, ganar una maratón. Quienes alcanzan ese olimpo atlético pueden estar en el escalón de superhumanos dignos de ser inmortalizados.
En ese puesto está el chiricano Jorge Castelblanco, quien el pasado domingo vivió uno de los nirvanas de su carrera al llevarse la maratón (2:30.50), sin siquiera estar seguro de obtener el triunfo.
"Yo estaba muy seguro de estar entre los tres primeros, pero no estaba tan seguro de poder ganarla, realmente. Yo decía: A lo que Dios quiera, y bueno, eso fue lo que Él quiso, llegar en primer lugar, y aquí estamos", dijo el atleta.
Cabe señalar que el favorito de la prueba era el cubano Richer Pérez, quien llegaba a la justa con el pergamino de ser el campeón de la maratón de los Juegos Panamericanos de Toronto 2015.
"El año pasado estaba mejor que este año, pero al saber que venía el cubano Richer Pérez, me puse a estudiarlo un poco. Me tocó ver muchos videos, por lo menos las carreras de los Panamericanos y el de la Maratón de Guadalajara. Estudié mucho su estrategia de carrera, cómo era capaz de analizar el patrón de carrera de los demás, en todo eso me di cuenta de que debía correrle más rápido porque él corre de atrás para adelante, pero esta vez él se confió conmigo, me dio distancia, él no pensaba que yo fuese a mantener el ritmo de competencia de principio a fin", comentó.
Agregó que "solo tuve una merma en los últimos 5 kilómetros de la carrera, ahí fue donde sentí la fatiga".
Cabe destacar que Castelblanco llevaba un ritmo de carrera endemoniado. "Llegué a correr de 3 minutos 5 segundos a 3 minutos 15 segundos el kilómetro. Me di cuenta de que la carrera era mía a los 35 kilómetros, donde de verdad empieza la competencia, ya que en esta distancia el cuerpo ha perdido mucha energía, a pesar de esto, nunca bajé el ritmo".
Castelblanco es reconocido en el mundo de las carreras en Panamá y al día de hoy se puede decir que su experiencia lo ayudó, pero el atleta aseguró a 10 deportivo que es solo su tercera maratón y que el sufrimiento de entrenar en la altura y escuchar los consejos de corredores experimentados rindieron sus frutos.
"Esta sería mi tercera maratón, pero a diferencia de otros años, busqué como sede de entrenamiento Quito, Ecuador, por estar a 3 mil metros sobre el nivel del mar y porque el terreno era más quebrado. Entrenar allá es muy difícil, se sufre mucho por las condiciones de la altura, para uno que nació a nivel del mar, le cuesta mucho adaptarse. Pero corrí con la suerte de tener la asesoría de corredores muy buenos, corredores de dos horas nueve minutos en maratón, que me brindaron sus vivencias y sus técnicas que me ayudaron mucho en la carrera del domingo", mencionó.
El atleta nacido en Chiriquí manifestó que varios de los corredores que lo asesoraron en Ecuador le confesaron que correr en Panamá es muy duro. "Ayer (el domingo) había dos corredores de 2 horas 9 minutos y 2 horas 15 minutos a los que se les hizo difícil la carrera, yo siempre tuve en mente que ellos esperaban me fundiera, para salir a buscarme".
Prueba de lo difícil que es la competencia en Panamá es Richer Pérez, el llamado a ganar la prueba, desmejoró su tiempo de 2:17.04, conseguido en los Juegos Panamericano, a un 2:38.49.
El corredor panameño adelantó que ahora viene un largo periodo de descanso y pasar las fiestas con su familia.
"Yo estuve lejos de mi gente por dos meses, el viaje a Ecuador me apartó bastante de ellos, los he sacrificado mucho, ahora quiero dedicarle tiempo a mi familia durante diciembre y enero para retomar el entrenamiento en marzo".
Castelblanco tiene en su agenda 2016 la maratón de Chile, que se dará el 3 de abril, y los Juegos Olímpicos de Río 2016.
"Para Chile me estaría preparando en marzo, en Paipa, Boyacá, Colombia, (2.525 msnm) para buscar la marca para los Juegos Olímpicos", indicó.
Aunque, dejó claro que aún está en el proceso de aprendizaje y adaptación de la distancia del maratón. "No es fácil preparase para una maratón. Lo primero es dejar de pensar en otras distancias, para dedicarle todo el tiempo a la sumatoria de kilómetros".
“El año pasado estaba mejor que este año, pero al saber que venía el cubano Richer Pérez, me puse a estudiarlo un poco. él se confió conmigo, él no pensaba que yo fuese a mantener el ritmo de competencia de principio a fin.