El centrocampista del FC Barcelona Andrés Iniesta fue contundente ayer en sus declaraciones, luego de empatar 1-1 ante el Athletic Club, y perder la oportunidad de levantar una vez más la Supercopa de España.
El capitán azulgrana lamentó que su equipo fue "infinitamente superior, pero no es un partido, es una eliminatoria" y dijo que no hay "nada que reprochar" a sus compañeros.
"Son dos partidos y en el primero la balanza se decantó mucho (cuando cayeron 4-0 en el duelo de ida). Quizá nos ha faltado un gol más en la primera parte para que ellos tuviesen más dudas. Nada que reprochar al equipo y a seguir", dijo en declaraciones a Telecinco, minutos después del final del duelo.
"En el partido de ida cometimos muchos errores que ponen la eliminatoria cuesta arriba. Hoy (ayer) hemos sido infinitamente superiores, pero no es un partido, es una eliminatoria", continuó Iniesta, que no sabe "si ha habido algún insulto o algo" en la expulsión de Gerard Piqué y que apostó por mirar ya hacia adelante: "Muy pocos equipos han hecho seis, tres o cuatro títulos. En diciembre iremos a por el quinto".
Por su parte, el conjunto vasco acabó con una sequía de 31 años sin títulos al proclamarse campeón de la Supercopa.
"Los leones" firmaron un 5-1 en el marcador global ante los vigentes de Europa, que vieron frustrarse el objetivo de completar el año con una colección de seis títulos.
Lionel Messi abrió el marcador a favor del Barcelona, gracias a una espléndida asistencia de Luis Suárez, pero la expulsión de Gerard Piqué acabó de sepultar las pretensiones azulgranas.
El zaguero central vio la tarjeta roja a los 56 minutos, tras reclamarle airadamente al línea. Ya con la superioridad numérica, el gol de Aritz Aduriz acabó de sentenciar el duelo.