En realidad, el panameño es un amante del deporte, de cualquier deporte.
Se ha volcado a los coliseos para apoyar a nuestros atletas y selecciones, pero hay cierto problema en medio de esto.
Es que no hay ningún control numérico para saber cuántas personas han llegado a los gimnasios.
Pienso que esta estadística sería una prueba contundente para cuando Panamá pretenda pedir otros juegos regionales, como los Bolivarianos.