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No hay mejor sueldo que salvar una vida

“La parte que no se ve de un rescatista es esta. Siempre se enmarca de que ayudamos a otras personas, pero no sobre cuando nosotros sufrimos algunas lesiones, ayudando a otras personas”.


Egbert Lewis (egbert.lewis@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Existe un nivel de riego en las operaciones

  • “Siempre, aunque uno tome todas las medidas de precaución, la naturaleza es impredecible y muchas veces uno tiene algún golpe, porque nosotros tratamos de hacer las cosas bien para ayudar a las personas lo antes posible”.
  • César Lange

Si hubiera un registro sobre quienes han participado en el rescate o recuperación de personas o víctimas de los siniestros que han afectado a panameños por aire, tierra o mar en los últimos 10 años, seguramente el nombre de César Lange se repetiría muchas veces.

Este bocatoreño de 29 años es una de las 20 personas que componen la Unidad Delta del Sistema de Nacional de Protección (Sinaproc), una especie de cuerpo élite que responde al llamado cada vez que suenan las alarmas del desastre.

Por estos días, César Lange se encuentra en Chiriquí, donde ha establecido su residencia, cumpliendo con una incapacidad debido a una lesión que sufrió hace una semana mientras participaba en el rescate de dos personas que murieron aplastadas por el lodo, víctimas de un deslizamiento de tierra en Capira.

Antes le tocó sacar los cuerpos de los 21 fallecidos en un accidente en Pacora, rescatar el único cadáver que se encontró de una aeronave siniestrada hace más de un año hizo labores de socorro en sitios distantes geográficamente, pero cercanos en la tragedia, como Chepo, Bocas del Toro, Darién y Haití.

 

Su incorporación al Sinaproc fue por casualidad. Ahora, casi 10 años después y a pesar de lo difícil de su faena, está convencido de que lo suyo es salvar vidas, indistintamente de que nunca se haga millonario con ello, porque -asegura- no hay mejor recompensa que devolverle la felicidad a una familia trayendo de vuelta una vida que se creía perdida o rescatando un cuerpo para que reciba el último adiós de manera digna.

¿Cómo se metió en esto de salvar vidas?

Yo comencé como voluntario en 2003. Porque me encontraron. Yo me crié en un pueblo de Bocas del Toro, fronterizo con Costa Rica y vivimos al lado del río Sixaola, que se inunda muchísimo. Un día me vieron unos compañeros de Protección Civil cuando estaba rescatando a unos amigos que se estaban ahogando y me preguntaron si quería pertenecer a la institución y desde ese momento pertenezco a Sinaproc.

Entiendo que usted es miembro de la Unidad Delta de Sinaproc, ¿qué es eso?

Ese es el equipo especializado que tiene Protección Civil; estamos los especialistas. Cada provincia tiene su unidad de rescate, pero una vez ellos solicitan el apoyo con equipo más especializado, entramos nosotros. Yo soy líder de ese grupo.

¿Qué implica ser líder de la Unidad Delta?

La función del líder es la seguridad de todo el personal nuestro. Coordinar cómo se va hacer el trabajo, buscar las mejores soluciones en conjunto con los compañeros que son más que eso, somos como una sola familia, nos apoyamos unos a otros hasta en la vida personal porque la vida de uno depende de la vida del otro.

¿Cuántas personas componen la Unidad Delta y cómo se llega a alcanzar ese nivel?

Somos 20 unidades. Para alcanzar ese nivel se requiere de un entrenamiento especializado. Comenzamos como rescatistas en cursos básicos y nos vamos especializando hasta poder hacer las pruebas y convertirnos en una unidad del grupo delta.

¿En qué eventos de rescate ha participado?

Yo he trabajado en las inundaciones de Chepo, he estado en las últimas inundaciones que se dieron en Darién, en la recuperación de la avioneta que cayó el año pasado, fui uno de los que recuperó el único cuerpo encontrado de esa avioneta; también en las inundaciones que se han dado en Chiriquí y Bocas del Toro. Fui a Haití cuando se trasladó la comisión médica para apoyar en ese país; en fin, de las grandes emergencias en Panamá, yo he participado en todas desde 2003 hacia acá.

¿Qué es lo primero que hace un rescatista y su equipo antes de responder al llamado?

Tener nuestro equipo para poder actuar, toda la información posible, un panorama del lugar y las condiciones en las que vamos a trabajar y la cantidad de personal conque vamos a trabajar en esa operación. Además de la cantidad de personas afectadas, si hay que realizar algún tipo de rescate, las condiciones del lugar, el terreno, entre otros aspectos, que se consideran antes de iniciar una operación de búsqueda y rescate.

Cuando están en el sitio ¿cuál es el protocolo que se sigue?

Una vez que estamos en el lugar, buscamos la forma más segura de realizar el rescate para no convertirnos también en víctimas. Buscamos primero a las personas que estén en mayor riesgo, como niños, mujeres y ancianos.

Exactamente, ¿qué es lo que hacen para no ser víctimas?

Te pudo hablar de mí. En la última búsqueda que tuve esta semana en el área de Capira, estuve en la extracción de dos cuerpos que estuvieron sepultados por un deslizamiento de tierra. El área estaba bastante peligrosa debido a que, como estaba lloviendo, era posible que se produjera algún otro deslizamiento que pudiera afectarnos a nosotros como rescatistas. Nosotros establecemos la seguridad nuestra primero y dentro de ello hicimos una ruta de evacuación para nosotros en caso de que se diera otro deslizamiento; casualmente se dio uno cuando estábamos trabajando y al utilizar la misma tropecé y me lesioné un tobillo. Tengo un esguince que me mantendrá incapacitado por 15 días, pero esos son los riegos que uno corre en esta profesión.

Cuando un rescatista resulta lesionado, ¿qué procedimiento se sigue?

Utilizamos la ruta de evacuación que resulta del análisis previo del área, tenemos siempre apoyo médico, nuestras ambulancias siempre están cerca del área de rescate para socorrernos a nosotros y al resto de la comunidad. El primer objetivo de la ambulancia que sale con nosotros es socorrernos a nosotros y coordinar con otras ambulancias para las víctimas y, de ser necesario, utilizarla con alguna persona que nosotros estemos rescatado, pero el objetivo de la ambulancia es con el personal nuestro y se continúa con el protocolo que es la atención a la persona de la unidad de rescate que se lesiona, en este caso me tocó a mí.

Antes de este incidente, ¿tuvo algún otro contratiempo en operaciones anteriores?

Siempre, aunque uno tome todas las medidas de precaución, la naturaleza es impredecible y muchas veces uno tiene algún golpe, porque nosotros tratamos de hacer las cosas bien para ayudar a las personas lo antes posible. Sí he tenido caídas, hace como tres años nos caímos a una cuneta con una "four wheels" que llevaba un "jet sky", pero afortunadamente salimos bien. La parte que no se ve de un rescatista es esta. Siempre se enmarca de que ayudamos a otras personas, pero no sobre cuando nosotros sufrimos algunas lesiones, ayudando a otras personas.

¿Conoce de colegas que hayan sufrido percances en el ejercicio del trabajo?

Hace como cuatro años, quien entonces era el jefe de todos los directores provinciales de Sinaproc junto al encargado de Chorrera fueron a atender un accidente de tránsito y mientras estaban en eso vino un camión y colisionó al vehículo con que ellos estaban atendiendo el accidente y este los golpeó y ahora mismo hay uno que todavía está en silla de ruedas.

¿Algún caso de que se haya ido a practicar un rescate y dentro de los afectados hubiera familiares o conocidos de algún rescatista?

Que yo sepa no. Pero me imagino que eso debe ser bien difícil. Nosotros no estamos preparados; psicológicamente, ningún rescatista está preparado para socorrer a un familiar.

Como seres humanos, ¿de qué modo manejan sus sentimientos ante el impacto de encontrarse con gente y lugares afectados?

Yo lo que hago es tratar de concentrarme en el trabajo. Como todo ser humano, nos llena de tristeza ver el dolor y el sufrimiento de las personas. Yo trato de indicarles a mis compañeros alguna acción para que se desconcentren del dolor que está sufriendo la persona y no seamos parte, sino que le demos el apoyo a la persona. El entrenamiento que nos dan nos permite darle el apoyo necesario a las personas que sufren y limitarnos a no ser parte de ello.

Pero, ¿ha visto a algún compañero desmoronarse?

Sí. Por lo regular ocurre con los más nuevos, pero con el tiempo y la experiencia van aprendiendo cómo es que deben distraer esas emociones.

¿Cómo fue la operación en Capira, durante las inundaciones de hace una semana?

Comenzamos a trabajar desde el viernes con lo de Colón. Posteriormente, sin dormir, nos tuvimos que trasladar hacia Panamá Oeste, en donde nos llamaban a cada rato para darnos información de gente que estaba en diferentes situaciones de riesgo y nosotros nos sentíamos impotentes. A esa hora de la madrugada no sabíamos cómo llegar a esa área, porque los ríos estaban tan desbordados que no podíamos pasar. Incluso, con el vehículo que teníamos intentamos entrar por La Arenosa y no pudimos. Intentamos pasar caminando utilizando el equipo que tienen los carros a la altura de los retrovisores, pero la corriente era tan fuerte y estaba tan profundo que no pudimos pasar los carros hasta las 6:00 de la mañana, cuando el agua había bajado un poco. Una vez llegamos al área observamos que había muchos lugares agrietados donde podían darse deslizamientos, así que comenzamos todos los procedimientos para búsqueda y rescate. A las 7:00 de la mañana identificamos al primer señor (al hijo) que estaba debajo de los escombros de su casa; a las 8:25 a.m. recuperamos el cuerpo. Al otro señor, que estaba totalmente sepultado, lo encontramos a las diez de la mañana.

Como rescatista, ¿cuál ha sido el evento que más lo ha impactado?

Fue cuando hubo la colisión del bus en Pacora, en donde hubo 21 muertos. Fui uno de los que sacó a los muertos del bus. Me impactó porque había mujeres embarazadas, niños, adultos y lo que más me impactó es que yo tengo un familiar que vive en esa ruta y yo empecé a llamarlo y una vez pasaron la noticia todos los celulares empezaron a sonar y mientras yo llamaba a mi familiar sonaban los celulares también y él no me contestaba, por lo que yo me decía para mis adentros: Dios ayuda que mi familiar no esté aquí y que podamos encontrar por lo menos a alguien más vivo dentro de ese bus. Gracias a Dios no estaba en ese bus, recuperamos los 21 cuerpos, pero el dolor grande fue ver a los familiares de esas personas llorando y ver a los niños que estaban empezando la vida, fallecidos en ese accidente.

¿Qué lo motiva a seguir en esta profesión?

Seguir ayudando a las personas. Eso es algo que me satisface. En mi labor nunca busco que nadie me agradezca lo que yo hago. Me siento satisfecho cuando veo una madre que ha recuperado a su hijo con vida gracias al esfuerzo nuestro y de igual forma cuando una persona tiene un familiar desaparecido, aunque sea que le recuperamos su cuerpo para que lo pueda sepultar. Es algo que nos llena de regocijo como rescatistas y para mí no hay mejor sueldo en el mundo que poder salvar una vida, entregársela a su familia y que sean felices.

En su experiencia ¿a qué atribuye que se estén repitiendo escenas de inundaciones en el país?

Los ríos siempre han estado ahí. Los que hemos llegado ahora somos nosotros. La gente debe tomar conciencia de no tirar basura y objetos, porque todo eso puede crear algún tipo de represa que en un momento dado se va romper o se va desbordar. También hay que tener conciencia con las construcciones de nuestras casas escogiendo bien los lugares. El panameño debe ir buscando lugares más seguros y hacer un estudio antes de comprar.


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851188
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América