La selección nacional no hizo un gran partido ante Belice. Llenó el carro con lo propio. Quería ir de verano y prefirió el río.
No corrió, no saltó, no mordió, como otras veces. Pero el equipo da para más. Se alcanzó la victoria y ya está. Pensamiento pragmático el mío, pero es que hoy ando con esas, con que lo que importa es ganar.
Comprenderé a aquellos que les gusta el “show”. Pero el fútbol no es así. El viernes Panamá dosificó fuerzas porque jugar cada dos días, por más profesional que seas, es una paliza. Claro, es cierto, se debió marcar más.
Panamá ante Belice jugó a media máquina. Hoy será otra cosa. Será tiempo de fútbol. Minutos van minutos vienen. Pero el balón sigue allí esperando besar la red. Así funciona este arte de rectángulos verdes.
Nicaragua, equipo batallador y aguerrido se ha preparado muy bien para repetirle a Panamá la dosis del 2003, cuando se hizo un papelón en casa y se nos fue la Luz... que diga, Daluz.
Hoy, lindo día para ver fútbol. Primero llegue al estadio y observe el Guatemala Costa Rica, será un partidazo por lo que se vivió el viernes ante Honduras, linda antesala para el partido del local.
La Copa Centroamericana está aquí. No es poca cosa. Luego vendrá la de Oro, pero de entremés apoyemos a la selección con bocadillos y refrescos... Y dijo la luz, que se haga el fútbol y se hizo el gol.