Quienes tenemos que transitar regularmente por predios del complejo deportivo que integran el estadio Rommel Fernández, la piscina Eileen Coparropa y el Gimnasio Roberto Durán, somos testigos de la celeridad con que avanza la construcción de la Ciudad Deportiva.
El proyecto deberá estar listo el próximo año, lo que le dará un nuevo rostro a tres de los escenarios deportivos más importantes del país.
En medio de todo, o mejor dicho, detrás de la Ciudad Deportiva está el Hipódromo Presidente Remón, una edificación construida en 1955, lo cual la convierte en una de las estructuras más antiguas que todavía de mantiene en pie en las afueras de la ciudad.
Desde 1998, cuando se dio en concesión administrativa, hasta la fecha se han hecho algunas inversiones en el edificio y especialmente en las facilidades internas, como las tribunas, los salones Presidencial y Montecarlo, además de un porcentaje de los establos que estaban en condiciones paupérrimas.
Pero ese trabajo que se ha hecho por dentro, no se refleja en la fachada. Es una tarea pendiente.
Se nos ocurre que el hipódromo debiera considerar la posibilidad de cambiarle el rostro al edificio, añadiéndole una imagen más moderna, algo de luminosidad y apostar por colores más vivos, por lo menos en lado de la tribuna principal, que es donde el panorama se ve más tétrico.
No podemos resignarnos a ser el patito feo en medio de la gran Cuidad Deportiva.