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No preguntes, sólo coge el swing

"...la obra no plantea soluciones, alternativas, ni respuestas; es la denuncia de una realidad. "Quienes son los encargados de buscar las soluciones, hacen que no nos ven y siguen de largo." Considera que hay necesidad de darle este discurso a la gente; "la obra expresa mucha de los preocupaciones que tengo sobre el paí­s".


Oscar Poveda quien anima semanalmente un programa de televisión, se le asocia con la cultura rural, tema del que se ocupa su espacio Hecho en Panamá. Pocos conocen que detrás de esa "imagen de fantasí­a", como él califica a ese medio de comunicación, existe una faceta docente y una vida donde el teatro ha sido su forma de expresión natural.
Si ahora se atrevió a escribir un texto para el teatro Coge el swing, no es mera casualidad. Ha enseñado en colegios secundarios de Bugaba, La Chorrera, Santa Librada y en la ciudad capital, en el Instituto Fermí­n Naudeau y la Escuela Profesional Isabel Herrera Obaldí­a.
Su labor docente en la universidad tiene casi veinte años, pero en el teatro como actor, se ha desempeñado desde niño; fue figura principal de un nacimiento, actuó en veladas escolares en Chitré, Aguadulce y Panamá y en obras profesionales bajo la conducción de directores de teatro como Roberto Mc Kay, Carlos Van Der Hans, Edgar Soberón Torchí­a, Pepe Sarsanedas, Aurelio Paredes y los visitantes Domingo Lo Giudice y John Ryan.
El teatro es importante para este dramaturgo que además de actuar, ha escrito cuentos, poesí­a y obras como Drama en azul y Caperuza en Hollywood (del barrio Curundu). Afirma que "el teatro es una maravilla; es una palestra para decir un discurso; la televisión es una fantasí­a, es un "rating" y la gente ya no cree mucho en lo que pasa en la televisión".
Su tarea de enseñar la historia a través del paí­s, le ha ayudado a conocer la idiosincrasia del panameño. Coge el swing pretende denunciar una realidad social. Sus ocho personajes donde descuellan Marisí­n Luzcando, Masha Armuelles y Martí­n Porto, exponen la evolución histórica de Panamá hacia el subdesarrollo y los estragos de vicios como la demagogia y la corrupción.
Según Poveda, la obra no plantea soluciones, alternativas, ni respuestas; es la denuncia de una realidad. "Quienes son los encargados de buscar las soluciones, hacen que no nos ven y siguen de largo." Considera que hay necesidad de darle este discurso a la gente; "la obra expresa mucha de las preocupaciones que tengo sobre el paí­s."
De acuerdo al dramaturgo, el texto impacta directamente; "ya verán a las mujeres de la obra revolcarse para sobrevivir, para flotar." La obra no es comedia, ni un musical, es a juicio de Poveda, un drama cotidiano.
Al analizar el contexto social en el que se desarrolla la obra, este autor opina que Panamá tiene una de las sociedades más multifacéticas y cosmopolitas, pues convivimos con diversos tipos de inmigrantes y panameños de diferentes etnias.
Esto, a su juicio nos puede hacer entrar en un cliché: el chinito de la esquina, la dominicana del salón de belleza, la colombiana prostituta, el judí­o comerciante o el gringo que busca sexo y drogas. Frente a esto tenemos el mestizo panameño, la chomba, la "racataca" o la "buscona" del mercado; estos son los personajes que se entremezclan para dar el contexto social a Coge el swing.
Este drama que dirige Renán Fernández, presenta una visión realista de un sector social urbano marginal con circunstancias que hacen densa la atmósfera en que viven los personajes. El lenguaje es crudo y en ocasiones descarnado. Amparo (Luzcando), es una madre de familia que trabaja en una cantina y vive en un barrio marginal con sus hijas Yamileth (Michelle Guevara) y Evelyn (Sandy Correa).
Cada uno de estos personajes vive un conjunto de peripecias determinadas por la situación social que las oprime y condiciona; no hay posibilidades en esta realidad, a menos que uno siga la corriente y navegue -coger el swing y culebrear- en este ambiente proceloso. Las hijas de Amparo confirman estas ideas; cada una de ellas refleja las opciones posibles y ella misma asume su realidad posible en el barrio.
El director Fernández, quien ha llevado a las tablas obras como Stripers, El diablo rojo en apuros, Ladrón que roba ladrón, tiene un centenario de perdón, expone que Coge el swing desarrolla tres décadas de historia panameña bien planteadas con elementos cotidianos, sinsabores, alegrí­a disfrazada de un drama en la clase baja.
En cuanto al trabajo creativo, Fernández considera que aunque la lectura del director nunca va a estar en su totalidad de acuerdo con lo expresado por el dramaturgo, ha congeniado con Poveda por ejemplo, en la esencia de los personajes y en el porqué de su existencia en la narrativa escénica.
Una historia realista como ésta, se complica al verterla a la expresión artí­stica; esto se logra a través del distanciamiento, las figuras oní­ricas y una actuación bien llevada por el elenco, lo que alcanza el director Fernández. La narración se divide en varios cuadros, que aprovechan el estrecho diseño escenográfico que se mantiene para recordarnos que la pobreza trasciende el discurso y sobre todo la demagogia.
La trayectoria de Poveda también le permite tener una visión del teatro panameño. "Hubo un tiempo cuando el teatro estuvo cerca de ser competitivo, profesional y coherente." Considera que la comunidad teatral y los directores sabí­an lo que hací­an "y les gustaba el teatro más que la plata y la fama."
Hoy no es así­, apunta el dramaturgo, van por la plata y la fama y paradójicamente nadie es famoso en el teatro y se han olvidado de que este arte es también un medio de comunicación.
Si el régimen militar no hubiera repetido y en muchos casos empeorado, las caracterí­sticas antes mencionadas de los polí­ticos tradicionales, hubiera podido intentar una explicación de su razón de ser, de la cual siempre careció y aún carece. Se presentó primero como régimen de "restauración" que en 6 a 12 meses restablecerí­a la democracia verdadera a través de elecciones ejemplares. Por eso nombró a personalidades que inspiraron confianza en el Tribunal Electoral: Samuel Lewis Arango como Presidente, Manuel Quiróz y Quiróz. y Fernando Manfredo como miembros.
También nombró una comisión, encabezada por el Dr. Ricardo J. Alfaro cuyo prestigio nacional e internacional como jurista y como hombre í­ntegro era de primer orden, para redactar un nuevo Código Electoral; junto con él se nombraron a esa comisión, figuras jurí­dicas y morales de positiva reputación, como: Don Eduardo Morgan Álvarez y Don Woodrow de Castro. Desde finales de 1969 y en la primera mitad de 1970 el régimen militar comenzó a sugerir primero y luego a decir abiertamente que su obra no serí­a una "restauración", como habí­a anunciado anteriormente, sino una "revolución" y por ello el tema de las elecciones se posponí­a sin otra precisión sobre el mismo. El engaño al paí­s fue total.


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245011
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América