No son panameños, pero... (I): ¿Qué es una frontera cuando el libro es puente? En esta columna exaltamos el libro panameño, a los panameños que escriben, a los que leemos sus obras, sin pretender caer en el chauvinismo ni negar la posibilidad de otras lecturas.
Eso sí, la columna ha querido ser respuesta a esa gran corriente que solo destaca los títulos foráneos, avalados por grandes editoriales, ignorando de paso el valor que reside en las letras nacionales. Y somos enfáticos en la necesidad de conceder espacios para conocer lo nuestro, porque hay libros tan meritorios entre los escritores del patio como fuera de aquí.
En suma, esta columna ha querido ser una invitación semanal a conocernos en el marco de lo literario, de lo artístico, para leer nuestras letras a la par de las letras del orbe, porque a fin de cuentas, ¿no son las fronteras simples pretextos?
A propósito, el jueves en la noche nos correspondió ser parte de los presentadores en Panamá de la novela "Chiquita", ganadora del Premio Alfaguara 2008, del cubano radicado en Miami, Antonio Orlando Rodríguez, quien nos visitó como parte de la gira por tierras iberoamericanas que integra el galardón (la otra parte es un cheque por $175 mil y una escultura del español Martín Chirino).
En nuestra intervención, en la Biblioteca Nacional, exaltamos el trabajo compendiado en esta novela que narra, desde la ficción, la vida de un personaje de carne y hueso: Espiridiona Cenda, matancera (1869-1945), célebre por su arte y sus ganas de triunfar, por su apodo de "La muñeca viviente", y por una característica que le sirvió de vínculo en vez de obstáculo: ser liliputiense, medir 26 pulgadas de estatura. En la obra, de aspiración biográfica, la Cenda alcanza a ser protagonista de su época, dueña de muchos corazones rendidos a sus minúsculos pies, pero sobre todo, dueña de sí misma.
Sin embargo, el autor de "Chiquita" llegó y se fue. Otros autores amigos nacieron lejos de Panamá pero están radicados aquí, producen aquí, y sus letras son tan panameñas como el café de Boquete o los cangrejos de Colón. En nuestras siguientes columnas hablaremos del fecundo trabajo que han hecho tres de estos autores que figuran en mi biblioteca: Francisco Restom Bitar, colombiano; Piedad Álvarez Maestre, española; y Yolanda Ríos, mexicana. Hasta el domingo.
"Distínguete como panameño, lee a los autores nacionales".