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Nobel para el ‘realismo alucinante?

"Tras leer siete páginas de esa novela (Cien Años de Soledad), en la que entré atraído por su primera frase, encontré inspiración para mi propia obra".


Redacción y AP (diad@epasa.com) / AP

Escribir desde el punto de vista de la gente ordinaria, tiene sus réditos, y si entre ellos está el Premio Nobel, quiere decir que se ha seguido el camino correcto.

El escritor chino Mo Yan, proclamado flamante ganador del premio Nobel de Literatura, recibió la noticia con la tranquilidad propia de su cultura, aunque el Gobierno de su país no demoró en levantar la bandera del triunfo y expresar su orgullo, pese a que en el pasado había renegado al único galardonado chino previo, quien se encuentra en el exilio por ser un crítico del régimen.

La televisión nacional china interrumpió su programación noticiosa el jueves, para anunciar el reconocimiento, algo excepcional para una transmisión rigurosamente planificada usualmente enfocada en los quehaceres de los líderes chinos.

La Academia Sueca, que selecciona a los ganadores del prestigioso galardón, exaltó el jueves el "realismo alucinante'' de Mo, de quien dijo "combina los cuentos populares, la historia y la contemporaneidad''.

Mo había viajado recientemente a su ciudad natal de Gaomi, donde creció, y la cual es el escenario de muchas de sus historias. Ahí recibió el premio con su característica indiferencia.

"Que me lo den o no no me importa", dijo el autor de 57 años en una entrevista telefónica con CCTV desde Gaomi, a donde contó que suele ir cada año para escribir, leer y estar con su anciano padre.

"Seguiré por el camino que he tomado, con los pies en la tierra, describiendo la vida de la gente, las emociones de la gente, escribiendo desde el punto de vista de la gente ordinaria'', dijo Mo, cuyo nombre verdadero es Guan Moye. El seudónimo del autor "Mo Yan'' significa "no hables'', y lo eligió cuando escribía su primera novela para que no se le olvidara permanecer lejos de los problemas, pues en ese entonces era miembro del Ejército.

Entre los trabajos de Mo, resaltados por los jueces del Nobel, estuvieron "El sorgo rojo'' (1987), "Las baladas del ajo'' (1995) y "Grandes pechos, amplias caderas'' (2004).

"Ha escrito 11 novelas, y digamos que cientos de cuentos cortos'', dijo Englund. “Si desean empezar a hacerse una idea de cómo escribe... les recomendaría ‘Las baladas del ajo”.

El premio probablemente sea bien recibido en China, a diferencia de cuando el disidente encarcelado Liu Xiaobo ganó el Nobel de la Paz en 2010, que enfureció al país. Esa fue la última vez que un ciudadano chino ganó un premio Nobel.

El liderazgo comunista también renegó el Nobel cuando Gao Xingjian ganó el premio de Literatura en el año 2000 por sus dramas del absurdo y ficción inventiva. Las obras de Gao están salpicadas de críticas al Gobierno comunista chino y han sido prohibidos en China.

Obtuvo su primer gran éxito con la novela “El sorgo rojo'', publicada en 1987. El libro, cuya trama transcurre en un pequeño pueblo, al igual que la mayor parte de sus obras de ficción, es un relato directo sobre el amor y las dificultades de los campesinos durante la guerra con Japón. Fue llevado al cine y ganó el máximo premio en el Festival Internacional de Cine de Berlín en 1988, marcando el debut de Zhang Yimou como director, e impulsando la popularidad de Mo.

Mo escribe sobre placeres viscerales y dilemas existenciales y tiende a crear personajes vívidos y charlatanes. Mientras, sus primeros trabajos se apegaron a una estructura narrativa directa animada por descripciones gráficas y un humor picante, Mo se ha vuelto más experimental, jugando con diferentes narradores y adoptando un estilo libre a menudo descrito como “realismo mágico chino''.

Autores europeos han ganado cuatro de los últimos cinco premios Nobel, y el de 2011 recayó en el poeta sueco Tomas Transtromer. El año previo el ganador fue el autor peruano Mario Vargas Llosa.

Al igual que los otros Nobel, el de literatura está dotado con ocho millones de coronas, o unos 1.2 millones de dólares.

Trascendencia.
Uno de los principales valores de Mo Yan es que residiendo en su país -y no en el exilio- nunca ha dejado de decir en sus novelas "lo que cree que se debe decir", afirmó la directora del Instituto Cervantes en Pekín, Inmaculada González Puig.

"Vaya alegría, ya era hora", dijo González Puig, a quien la noticia la sorprendió de viaje en España y que ha sido anfitriona del galardonado en las varias ocasiones en que este ha visitado la sede del Cervantes en la capital china desde su apertura, en julio de 2006.

La responsable del Cervantes destacó cómo Mo Yan "con mucha templanza, con matices, con prudencia, que es la única manera en que se puede trabajar en China, ha sabido tocar todos los temas a través de sus novelas, incluso los más delicados".

"Ha conseguido que todas sus novelas hayan sido publicadas en China y para eso hace falta un gran talento", subrayó González Puig.

También agradeció la generosidad y disponibilidad del autor de "Las baladas del ajo", quien ha visitado en varias ocasiones las instalaciones del Cervantes en Pekín, la última vez el año pasado durante una visita del peruano y premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa.

"Pasaron mucho tiempo juntos. Compartieron un debate en el que se habló sobre la literatura en la globalización, el momento que atraviesa la literatura o las vinculaciones entre las literaturas de diferentes partes del mundo", recordó la directora del Cervantes en China.

Apuntó, además, la influencia del realismo mágico de Vargas Llosa y Gabriel García Márquez en la obra de Mo Yan y el "enorme respeto" del nuevo Nobel de Literatura hacia estos autores latinoamericanos.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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