No explicaré a los nuevos pinos de la crónica deportiva escrita u oral, los secretos de una profesión, con la que yo en mis comienzos y ellos ahora, tropezamos, por una enorme carencia de textos y libros que tracen esquemas y métodos para hacer más potable nuestro trabajo. La profesión de periodista del deporte, se fue haciendo, a un tiempo mismo, con imberbes profesores e igualmente noveles alumnos. Aquellos, en realidad eran autodidactos. Los verdederos maestros de esta "sagrada locomotora", eran también, empíricos.
Pongo, sí, a disposición de los nuevos, algunos apuntes sobre cosas que nos son afines. En el tiempo actual, se da por simplificar el nombre de una cancha o estadio, y se están cometiendo, injusticias para con los que han dado su nombre a un campo de deportes.
"Giancarlo Gronchi" es el nombre que lleva el estadio del club Tauro, en Pedregal. Cuando don Giancarlo vivía, el escenario por él construido y cuidado, se conocía como "La Pedregaleña". Pero cuando "el viejo" se nos fue, de inmediato se le dio su nombre, en gratitud a quien puso su equipo de fútbol entre los grandes del fútbol panameño, además de haber sido el fundador de ANAPROF. Al nombrar el "Giancarlo Gronchi", estamos mencionando al fútbol profesional de Panamá, todo. Cuando en 1988, se hizo la primera temporada de ANAPROF, la Comisión que el dirigente presidía, decidió que, por vez primera, se obsequiaría diez mil balboas al campeón, y cinco mil al subcampeón. Al finalizar la "Copa Bayern"1988", los representantes locales de la empresa alemana se olvidaron del compromiso, y don Giancarlo echó mano a su chequera, con lo que Plaza Amador campeón y La Previsora, 2º., tuvieron su recompensa.
El Estadio "Proyecto Gol", que la Federación tiene en Penonomé, se llama"Virgilio Texeira Andrión". Cuando la Federación trataba infructuosamente de conseguir la donación de las varias hectáreas que necesitaba para construir el estadio, Don Virgilio, con la modestia que le caracteriza, les regaló el predio que hoy es el Estadio "Proyecto Gol", y que, se llama, con total justicia, "Virgilio Texeira Andrión".