Noruega lloró ayer la muerte repentina en Estados Unidos, tras un entrenamiento, del nadador Alexander Dale Oen, campeón mundial de 100 metros braza y una de las mayores esperanzas de medalla olímpica en Londres 2012 para este país escandinavo.
Oen, de 26 años, ocupaba ayer las portadas de los diarios noruegos tras ser encontrado muerto el lunes por la noche (hora local), por causas aún desconocidas, en la ducha de su habitación en la concentración de la selección noruega en Flagstaff (EE.UU.).
"Era un gran deportista para un país pequeño que se ha ido demasiado pronto", declaró el primer ministro noruego, Jens Stoltenberg.
Para el presidente de la Federación Noruega de Natación, Per Rune Eknes, se trata no solo del "sin discusión mejor nadador noruego de la historia", sino también de "una persona única, un muchacho encantador".
El director deportivo del Comité Olímpico Noruego, Jarle Aamb, calificó su muerte de "pérdida incomprensible y muy triste" y habló de tragedia y de “shock”, al igual que el seleccionador de natación, Petter Lvberg, que, con el resto del equipo, realizó anoche en Flagstaff una ceremonia de homenaje a su compañero.