Las lágrimas más amargas en la historia del fútbol panameño inundaron ayer el estadio Rommel Fernández, en una noche que de un minuto a otro pasó de alegría y celebración a tragedia.
Recibimos la ayuda divina del otro lado, Costa Rica derrotó 2-1 a México, pero nosotros no pudimos mantener la ventaja y terminamos perdiendo de manera penosa ante Estados Unidos (3-2), quien convirtió el último gol del encuentro por intermedio de Aron Jóhannsson (minuto 90+2), que aprovechó a una defensa istmeña con los brazos caídos para sentenciar el choque. La zaga canalera aún no se reponía del empate encajado, que dejaba a la Roja fuera del repechaje.
La doble noche de fútbol no pudo ser más dramática. Gabriel Torres, al minuto 18, acercaba el boleto, al abrir el marcador. Alberto Quintero arrancó la jugada, cedió para Marcos Sánchez, quien le dio un pase sutil a Torres, que la envió al fondo con un potente disparo.
Mientras tanto, en el estadio Nacional de San José, al minuto 25, Bryan Ruiz esclarecía aún más el camino panameño al poner el 1-0 en favor de su equipo ante el Tri.
Pero la alegría fue efímera, ya que al 29’, Oribe Peralta, con una buena definición, emparejó el duelo. La Roja nuevamente estaba sin la repesca.
Y en la segunda mitad, casi de manera simultánea, los costarricenses volvieron a tomar la ventaja, y los estadounidenses le igualaron el choque a Panamá. Todo esto a falta de 25 minutos para que llegaran a su fin ambos enfrentamientos.
Los ticos siguieron ayudándonos, cuando con un gol del delantero Álvaro Saborío retomaron el mando de la pizarra.
Dely, al minuto 78, dio entrada a Luis Tejada, quien sustituyó a Marcos Sánchez. Antes habían ingresado también Roberto Chen y Jairo Jiménez, por Gabriel Gómez y Carlos Rodríguez.
A “El Panagol” le resultó nuevamente el cambio de “Matador”, ya que al minuto 83 aprovechó un balón suelto en el área norteamericana para firmar el 2-1. Locura total en el Rommel Fernández. La repesca estaba en nuestras manos.
Sin embargo, la peor parte de la noche roja, de lo que hasta ese momento era una linda historia, faltaba por llegar.
Fueron siete minutos de tensión los que duró esta efervescencia. Había confianza de que el negocio estaba cerrado, de que el milagro se había consumado. Ayudaba mucho que el seleccionado de las Barras y las Estrellas se le veía sin intenciones de hacernos daño. La opinión general apuntaba a que los estadounidenses, como durante casi todo el encuentro, jugaban a media máquina.
Pero la confianza terminó por ser nuestro peor enemigo. Retornó al coloso de Juan Díaz el fantasma de los últimos minutos y, al 90+1, los dirigidos por Jürguen Klinsmann pusieron en tablas el duelo, por intermedio de Graham Zusi, con una anotación de cabeza. Ahora sí el sueño se transformaba en pesadilla. Ya no había tiempo de reaccionar. Ya no había tiempo de resucitar al muerto. Momentos de rabia y dolor, porque se dejó escapar un instante de oro y no se aprovechó la mano que nos estaba dando Costa Rica en su casa, al tener a México contra las cuerdas.
Y una acción más concluyó la oscura noche. Aún se asimilaba el gol de Zusi cuando apareció Jóhannsson, sin marca, y remató a placer para poner el definitivo 3-2. No se clasificó al Mundial de Brasil 2014, no se logró la repesca y se cerró la Hexagonal final de la Concacaf con derrota. Nada que festejar y mucho que llorar.
Panamá finalizó esta fase de la eliminatoria con ocho unidades, ubicado en el quinto puesto, solo por delante de Jamaica, que sumó cinco.
Los clasificados directos del área a la cita mundialista fueron Estados Unidos, Costa Rica y Honduras, en ese orden. En tanto, México se jugará el repechaje frente a Nueva Zelanda.
La Roja, al final, se fue con una sola victoria de esta ronda de seis (2-0 ante Honduras), cinco empates y cuatro caídas.