El serbio Novak Djokovic afronta una semana decisiva en su carrera en el torneo de Roma, en el que si es capaz de ganar su séptimo título del 2011, y mantener así la gran regularidad exhibida en lo que va de año, se coronaría número uno del mundo.
Según la ATP, Djokovic necesita triunfar en Roma, donde Rafael Nadal defiende también el título como en Madrid, y que el español caiga antes de las semifinales. No obstante, esa posibilidad continuará para el serbio, y más fuerte aún, durante Roland Garros, donde "Nole" defiende cuartos de final, y el español, campeón.
"El número uno del mundo no peligra, está finiquitado", razonó el domingo Nadal, tras caer en la final del Masters 1,000 de Madrid.
Para Djokovic el hecho de coronarse número uno del mundo no parece trascendental. "Si me mantengo ganando, me acercaré, pero trato de no pensar mucho en eso", comentó.
La respuesta de Nadal debería de ser contundente. En Roma no habrá la altitud de Madrid, que beneficia al serbio, y el de Manacor vuelve en la capital italiana a los baremos de velocidad de bola similares a Barcelona y donde se desenvuelve mejor.