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Nuevas y escandalosas revelaciones en caso Lewinsky


Agencias Internacionales
El presidente Bill Clinton ha decidido no aclarar sus supuestas relaciones con Mónica Lewinsky hasta que pronuncie, el martes, el "Estado de la Unión" pero esto no impide que el FBI y la prensa se adentren, cada vez más, en morbosas intimidades.
Si bien muchos estadounidenses creen que todo este asunto, bien mirado, es ridículo, lo cierto es que, tal y como explicó ayer en la prensa el profesor de leyes de Georgetown, Paul Rothstein, "esta jovencita de 24 años (Lewisnky), tiene en sus manos el futuro del presidente".
Hasta el momento, todo lo que ha hecho el presidente es negar, una y otra vez, haber mantenido ninguna relación sexual "impropia" con Lewinsky, testimonio que, por ahora, coincide con el de la joven.
Pero la bola de nieve va creciendo y, a pesar de las escuetas negativas presidenciales, el FBI, el fiscal independiente Kenneth Starr y la prensa, son imparables.
El diario "Los Angeles Times", citando a una persona que ha escuchado aproximadamente el diez por ciento de las cintas grabadas por Linda Tripp, -la confidente de Lewinsky que la traicionó y entregó sus confesiones al fiscal Starr-, la becaria y el presidente "frecuentemente practicaban el sexo telefónico".
Es decir, según el Times, el presidente llamaba frecuentemente a Mónica a su casa, tarde por la noche y ambos se envolvían en aventuras sexuales telefónicas.
Según la fuente del Times, Lewinsky también mantuvo sexo oral con el presidente, pero ella creía lo que le había dicho Clinton: "el sexo oral no puede considerarse una relación sexual".
En medio de estos equívocos, declaraciones, grabaciones, dimes y diretes, la fuente del Times indica que lo que la joven Lewinsky no pudo soportar fue enterarse de que ella no era la única en la vida sexual del presidente.
Siempre según la fuente del diario californiano, en las grabaciones, Mónica "se lamenta de que el presidente no pasa suficiente tiempo con ella, o sobre cómo enviarle un paquete a la Casa Blanca, o de que Clinton no se tome el tiempo para contarle una importante reunión que haya tenido...".
En este contexto, lo que ya no pudo soportar la joven Lewinsky fueron los celos que le producen "las otras novias" del mandatario porque piensa "que ellas pasan más tiempo con él y que quizá reciben tratamientos especiales que ella no..."
Y al parecer ahí surge el problema. Ahí es cuando, herida y celosa, Mónica Lewinsky, acosada por los requerimientos del fiscal Starr y del FBI, empieza a plantearse la posibilidad de colaborar con la investigación.
En principio, Mónica habría aguantado el primer tirón pero la presión de Starr parece ser lo suficientemente fuerte como para que se replantee la situación y acceda a colaborar a cambio, quizá, de inmunidad.
No hay que olvidar que esta joven ha realizado ya una declaración jurada en la que, a requerimiento del caso Paula Jones -la mujer que persigue judicialmente al presidente por haberla acosado sexualmente- niega haber mantenido relaciones sexuales con el presidente.
Es decir, si se confirma que sí las hubo -como parecen hacerlo las cintas grabadas por Tripp- Lewinsky podría ser acusada formalmente de perjurio, lo que puede costarle hasta cinco años de cárcel.
Atrás parecen quedar los tiempos en los que, según indicios que ahora investiga Starr y el FBI, enviaba paquetitos por mensajero al presidente de los Estados Unidos.
Los justificantes de estos envíos realizados a través del servicio "speed courier services", eran recogidos desde el despacho de la joven en el Pentágono y enviados, entre octubre y diciembre de este año, a la Casa Blanca.
Según las declaraciones de Lewinsky en las cintas que grabó Tripp y que están en poder, también, del semanario "Newsweek", "en estos paquetes enviaba al presidente grabaciones con material "sexualmente provocativo".
Los tentáculos de Starr no se quedan ahí. Según publica ayer el diario "The


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101 años de Panamá América

 
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