Más de 2,000 soldados irrumpieron ayer en una favela de Río de Janeiro con vehículos blindados de transporte de personal en un intento por reforzar la seguridad dos meses antes del comienzo de la Copa Mundial.
Al amanecer, los soldados fuertemente armados entraron en la vasta favela Mare, que durante décadas había sido controlada por bandas de narcotraficantes.
Los 2,050 soldados del Ejército, 450 infantes de Marina y 200 policías que ingresaron en el complejo de Mare, presumiblemente se quedarán allí hasta fines de julio.