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Ojalá nos salga el cachimbón

“Más vale quedarse callado y parecer idiota, que abrir la boca y confirmarlo"  Marx, el Groucho


¿Por qué escribo columna tras columna sin alcanzar la profundidad y lozanía de los grandes maestros? Quizá porque lo hago al estilo panameño: de prisa, sin corregir demasiado, sin exigirme mucho. Igual no logro la excelencia literaria por la sencilla razón de que sólo trato de deslumbrar a algunas damas y me pierdo en bulerías; y porque, a veces, a fuerza de querer ser sincero, soy zafio, incontinenti, chichipati, medio chambón, o chambón y medio; o tal vez porque me conformo con que amigos generosos me feliciten. En verdad, se me resbala que me suenen privadas trompetillas. ¿Y sabes cuál es la razón? Pues porque a mi alrededor nada me mata de envidia. Y eso que en Panamá hay buenos escritores.

Así funcionamos algunos. Otros copian pasos.

Cuando nuestro boxeador Laguna conquistó la corona de los Ligeros, desató y sacudió la bolsa que encerraba el talento boxístico panameño. Salieron dos, cuatro… hasta la fecha, veintiocho campeones mundiales.

 

¿Y qué de los políticos?

Escuchemos lo que me confesó un amigo tras las sosas elecciones: «Estoy cansado de ser segundo, mi partido parece que no quiere ganar. Los “sabios dirigentes” sólo se escuchan a sí mismos». ¿Vas a renunciar?, le pregunté. Pues no, pero me apartaré, contestó. Ahí está la vaina. ¡Renuncia, hombre! Es mejor solo que mal acompañado. Decía Thoreau: "Cualquier hombre que sea más justo que sus vecinos, constituye ya mayoría de uno".

Estamos esperando al que en vez de seguir la trocha abierta de la corrupción, se desvíe hacia la honestidad y la eficiencia. Sólo así lograría que estos vicios no se transmitan con aires de legalidad. ¿Cuándo las tribus dejaron de comerse unos a otros? Cuando se encontraron con tribus más civilizadas. ¿Cuándo los políticos sacarán las garras de los bienes que no le corresponden? Cuando uno de ellos, un verdadero líder, no sólo no lo haga, sino que castigue a los infractores.

 

¿Que más vale malo conocido que bueno por conocer? Falso. ¡Patada en el fuás al que no sirve y a ver si nos toca uno bueno! Si el novísimo gobierno es presidido por un perdonador, imitador, maquillador, ¡que San Pancracio le pudra la chamba! Pero si rechaza de plano la triste y poco gloriosa herencia que recibirá de los últimos cuarenta años, entonces le tocará hacer pública toda la rapacidad y aliviarnos del cúmulo de imbecilidades con que nos agobiaron.

¡Sorpréndenos, heredero cachimbón!


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440560
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América