La pasada semana no fue buena para la imagen de la NBA después de que Shaquille O"Neal, el legendario Magic Johnson y el dueño de los Mavericks de Dallas, Mark Cuban ofrecieron declaraciones polémicas sobre los árbitros, el Partido de las Estrellas y los Juegos Olímpicos, respectivamente.
O"Neal fue el primero que comenzó al criticar directamente y en vivo a través de la televisión el trabajo de los árbitros, a quienes calificó como poco profesionales y demasiado obsesionados con ser los protagonistas en los partidos en lugar de los jugadores.
Inclusive O"Neal, después de dedicar varias expresiones obscenas, se atrevió a enviarle un mensaje al comisionado de la NBA, David Stern, para que buscase mejores árbitros si no quería estropear el espectáculo del baloncesto profesional.
La crítica de O"Neal, que tuvo que sacar un comunicado oficial para pedir disculpas, también le costó la suspensión de un partido y 300.000 dólares de salario para cerrar la polémica.
Pero el mensaje de la crisis de los árbitros en la NBA volvió a surgir una temporada más, sin que hasta el momento la liga haya dado solución al personalismo y excesivo protagonismo que tienen algunos de los encargados de dirigir los partidos.
Johnson se iba a encargar de abrir la segunda polémica cuando crítico a los 29 entrenadores de la NBA por no haber seleccionado a los novatos LeBron James, de los Cavaliers de Cleveland, y Carmelo "Melo" Anthony, de los Nuggets de Denver.
El argumento de Johnson es que tanto James como Anthony han hecho méritos más que suficientes para estar en los respectivos equipos de la Conferencia Este y del Oeste, que van a disputar el próximo domingo el Partido de las Estrellas en el Staples de Los Angeles.
"No hay justificación que me puedan dar para que se han quedado fuera cuando son los que más interés han generado en la NBA desde que se incorporaron a la competición", argumentó Johnson. "Han traído de nuevo la sonrisa a la liga, trabajan duro y hacen que el resto de los compañeros sean mejores".