La Policía Federal (PF) brasileña iniciará mañana la denominada "Operación Cobra", por la que 180 hombres reforzarán la vigilancia a título preventivo de los 1,600 km de frontera con Colombia, informó ayer el responsable de la operación, Mauro Sposito, a la AFP.
En total, se crearán nueve puestos de control que se encargarán de asegurar la vigilancia aérea, terrestre y fluvial a lo largo de la frontera y que se sumarán al que ya existía en Tabatinga, ciudad limítrofe con Colombia, en el que se centralizará la Operación, dijo Sposito en entrevista telefónica.
El Ejército brasileño, que cuenta con 22,000 soldados patrullando la Amazonía, se limitará a apoyar logísticamente a la Policía Federal, pues las autoridades evitan "militarizar el problema del narcotráfico" al que consideran una cuestión de seguridad.
Según Sposito, la Operación Cobra es una "medida preventiva para evitar que ocurra algún problema", como consecuencia de la aplicación del Plan Colombia, destinado a destruir los narcocultivos, solucionar el conflicto con la guerrilla que ya dura 40 años, reactivar la economía y mejorar la situación de los derechos humanos.
El delegado de la PF en Tabatinga señaló que las autoridades policiales se están "anticipando" a una posible entrada de guerrilleros, campesinos y narcotraficantes que huyan de la represión que se pueda producir en el país vecino con la aplicación del Plan de Andrés Pastrana, al que Estados Unidos va a contribuir con 1,300 millones de dólares y asesores militares.
"No tenemos miedo de que vayan a venir (guerrilleros, narcotraficantes y población civil), simplemente se trata de una operación preventiva", subrayó Sposito y agregó que el contingente policial de la Operación Cobra podrá aumentarse "dependiendo de las necesidades".
En la primera fase de esta operación, que durará tres años, las autoridades van a gastar unos 192,000 dólares, aunque se baraja un presupuesto de casi cinco millones de dólares en todo su desarrollo.
Por el momento, el tráfico fronterizo no ha sufrido ninguna alteración y la última vez que se aprehendió alguna carga destinada al refinado de la cocaína en la frontera se remonta a seis años, aseguró el delegado policial.