La lucha por el gobierno del Estado de México es todavía "muy cerrada" y el oficial Partido Revolucionario Institucional (PRI) no puede atribuirse la victoria, afirmó este lunes el presidente del centroderechista Partido Acción Nacional (PAN), Luis Felipe Mena.
Según los resultados parciales oficiales, con un 79% de las mesas electorales contabilizadas en el Estado de México, el priísta Arturo Montiel va adelante con 40,07%, mientras que José Luis Durán del PAN suma 34,88% e Higinio Martínez, del centroizquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD) 21,23%.
Bravo Mena comentó al noticiario Monitor que, según los cómputos de su partido, cercanos al 57% de los sufragios, el PRI adelanta apenas por 2 puntos al PAN, por lo que será necesario contar "acta por acta, voto por voto" antes de saber quien conquistó el gobierno del Estado de México.
El presidente del PAN indicó que hay que "analizar las casillas impugnadas, porque ha habido irregularidades", mesas donde "hubo carrusel de votantes (que sufragaron varias veces), sobre todo de policías estatales". Indicó que existen casillas "muy abultadas, porque llegaron en camiones los policías. Vamos a ver como está esta historia, por lo apretado, cualquier baja de votación pude cambiar el resultado".
Dirigentes del PRI afirman que la victoria de Montiel es irreversible, cuestión en la que no está de acuerdo el presidente del centroizquierdista Partido de la Revolución Demcrática (PRD), Pablo Gómez, quien afirmó que "no hay que dar por hecho el triunfo del PRI", al tiempo que reconoció que el partido que incremento su votación fue el PAN.
Gómez apuntó que las denuncias de acciones fraudulentas no tienen gran peso, debido a que los fiscales están de lado del aparato oficial y son "cómplices" de las irregularidades.
Pero sobre todo las elecciones han dejado a a los opositores ante un dilema que les resultará vital resolver para el 2000: se alían o perderán, como siempre, ante el partido que gobierna el país desde hace 70 años.
Los mexicanos acudirán el 2 de julio del 2000 a elecciones en que designarán al sucesor del presidente Ernesto Zedillo y renovarán el Congreso Nacional.
"En la línea de la alianza, la elección del estado de México ha sido una gran lección para los partidos opositores", comentó a Reuters el periodista y analista político Carlos Marín.
El también columnista de la revista Milenio afirmó que los resultados de esa elección y los de la simultánea de Nayarit obligarán a las principales fuerzas opositoras del país a replantear la necesidad de aliarse en un frente común ante los cruciales comicios del 2000.
El PRI perdió en 1997 el control absoluto del Poder Legislativo a manos de cuatro partidos opositores que desde entonces ejercen, en conjunto y por primera vez desde 1929, la mayoría en la cámara de Diputados.
El PRI fue derrotado también en la primera elección de un jefe de gobierno de la capital mexicana, cargo actualmente ejercido por el "líder moral" y ex candidato presidencial del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Cuauhtémoc Cárdenas.
Marín dijo que en la medida que los líderes del izquierdista PRD y del conservador PAN acepten ceder posiciones podría cristalizarse la propuesta de una amplia alianza opositora.
Pero "si cada uno jala por su lado, van a volver a perder", advirtió. Exlicó que las eventuales diferencias deberán ser superadas por los perfilados principales aspirantes presidenciales del PRD, Cuauhtémoc Cárdenas y del PAN, Vicente Fox.
"Si Cárdenas y Fox no abaten sus soberbias, les va a ocurrir lo del estado de México", es decir serán derrotados, agregó el analista.
El estado de México, con sus siete millones de electores, su incuestionable peso político y el vigor de una de las economías más prósperas del país, es el que mejor refleja la competencia político-electoral del país y los resultados del domingo eran aguardados como un adelanto de la dura pugna que enfrentará el oficialismo el próximo año.