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Osos y potros, cara a cara

Las medidas de seguridad serán extremas con restricciones en el espacio aéreo y miles de agentes vigilan.


CON SU del "quarterback" Peyton Manning como puntal, Indianápolis Colts competirán como favoritos en las apuestas para ganar la XLI edición de la Superbowl ante los Chicago Bears.
Todo gira en torno de Peyton Manning, el mejor quarterback de su generación. Sorprendentemente, Manning no ha brillado en la marcha de Indianápolis en los playoffs. Pero los Osos no se fían de un jugador que ha derrochado clase a lo largo de su carrera.
Manning tiene tantos recursos que Chicago tendría que desistir a defender en zona y hacerlo hombre a hombre. Los receptores abiertos Marvin Harrison y Reggie Wayne son sus blancos predilectos, pero el ala cerrado Dallas Clark ha lucido enorme en la postemporada, con 17 pases atrapados para 281 yardas. Los running backs Joseph Addai y Dominic Rhodes también saben atrapar envíos, y el juego terrestre de los Potros complemente decorosamente el ataque aéreo.
Los Osos lograron neutralizar a la mejor defensa de la Conferencia Nacional cuando vencieron a Nueva Orleáns en el partido por el título.
Pese a la baja del tackle Tommie Harris, Chicago impidió acarreos por el medio mediante el aporte del linebacker Brian Urlacher, secundado por los demás integrantes del muro defensivo.
Manning tratará de poner a prueba a los cornerbacks Charles Tillman, Ricky Manning Jr. y Nathan Vasher desde el comienzo, procurando meter en juego a Harrison, de poco impacto en los playoffs, o Wayne.
Indianápolis tratará de darle espacio de maniobra a Manning, sobre todo conteniendo las cargas de Mark Anderson, una constante amenaza para cualquier mariscal de campo.
Al técnico Lovie Smith le preguntaron sobre el grado de importancia que implica proteger el balón frente a los Potros. Pero le restó importancia a ese renglón, con todo y la presencia de Manning.
¿La razón? Sencillamente, Smith se siente confiado en que los Osos podrán causar daño cuando tengan el ovoide en sus manos. Ello podría darse si logran abrirse paso con acarreos a costa de la defensa de los Potros, una que no inspira confianza plena.
Si bien no son nada del otro mundo, Thomas Jones y Cedric Benson conforman una dupla sólida. Jones lleva cuatro touchdowns por tierra y 189 yardas en dos partidos esta postemporada. Love también cuida de repartir equitativamente las tareas.
Ambos saben quebrar la resistencia de la línea de golpeo y Jones demostró su versatilidad ante los Santos con buenos avances al irse por los costados. La línea defensiva de Chicago tiene como pilares al centro Olin Kreutz, así como a los veteranos tackles John Tait y Fred Miller, además de Roberto Garza y Ruben Brown.
Han tenido que desempeñarse al máximo, ya que Rex Grossman no ofrece garantías como quarterback. Grossman no le hace sombra a Manning, pero se las arregla para ganar partidos, y no cometió errores en el partido de campeonato de la conferencia. De hecho, sus jugadas atinadas superan los fallos en la postemporada. Sin presión encima, Grossman puede desplazarse con más tranquilidad.
Los wide receivers de Chicago, Muhsin Muhammad y Bernard Berrian, le sacan ventaja a los cornerbacks de Indianápolis, Jason David y Nick Harper, por su mayor estatura.
Este puede ser un aspecto clave. Los Potros son vulnerables en esta área y los Osos cuentan con Devin Hester, muy peligroso para devolver despejes y patadas de salida, con seis touchdowns en la temporada. Hester, sin embargo, soltó varios balones por lo que puede ser un factor positivo o negativo para Chicago.
Ningún equipo anda mal en cuanto a patear goles de campo y puntos extras con la presencia de Adam Vinatieri, la carta de los Potros. Vinatieri goza de la reputación de ser el mejor pateador en la liga en los momentos cruciales y ha ganado un par de Super Bowls con patadas en el último minuto.
Su contraparte de los Osos, Robbie Gould, no es un pintado en la pared. Gould convirtió 32 de sus 36 goles de campo, y en la postemporada se encargó de superar a Seattle con un gol de campo de 49 yardas en tiempo extra.
Los encargados de hacer los despejes, Hunter Smith de Indianápolis y Brad Maynard de Chicago, son fiables.
El tema de discusión más llamativo de este Super Bowl es la inédita presencia de entrenadores de raza negra en la historia del partido. Son estrechos amigos.
Además, Lovie Smith y Tony Dungy gozan de la reputación de ser algunos de los técnicos más admirados y avezados en la liga.
Smith fue pupilo de Dungy, quien le dio su primer trabajo como coach en la NFL en Tampa Bay. Su aporte ha sido el armar una defensa que mete miedo, aunque no es demasiado conservador en el juego ofensivo.
Dungy, en cierta forma, ya armó un equipo campeón del Super Bowl. Tal es el caso de los Bucaneros de Tampa Bay, que se consagraron en el 2003, un año después que fuese reemplazado por Jon Gruden.
Es poco probable que alguno cometa un grave error para costarle a su equipo el título.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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