Los Comisarios del hipódromo tienen un problema: lo que hacen con las manos, lo destruyen con los pies.
Por primera vez en mucho tiempo se dejaron oír, al amanecer del viernes pasado, comentarios favorables sobre su decisión de distanciar a la yegua Bella´more en la quinta carrera del jueves por la noche, por haber estorbado en repetidas ocasiones durante la recta final a Tempestad.
En su informe oficial, difundido ayer, reportan que el distanciamiento se da porque "en los 300 metros el ejemplar Bella´more (montada por Pablo Guevara) viene subiendo a pesar de los esfuerzos de su jinete por controlar, desde la segunda hasta a la sexta línea chopeteando en dos ocasiones al ejemplar Tempestad (Rubén Silvera) que corría a centro de pista".
A reglón seguido señalan que "después de observar los esfuerzos del jinete Pablo Guevara por evitar el contacto, lo exonera de responsabilidades. ¡Que bárbaros!.
En un entrega anterior señalamos que estos señores, están desgastados. No ven bien, no hacen juicios lógicos y han perdido el sentido de justicia.
Cualquiera que haya visto la repetición de la carrera, se convencerá de que no hubo ningún tipo de control por parte del jinete de Bella´more.
¿O será que Rubén Silvera tenía que caer de su montura para que se tomaran las medidas pertinentes?
Ojalá la Comisión Nacional de Carreras o la administración de hipódromo hagan llegar una copia de la grabación de este incidente al Pleno de Junta de Control de Juegos, para ver si de una vez por todas mandan a estos señores para su casa, porque allá arriba no dan para más.