Era el 21 de enero de 2012. Ameth “Cloroformo” Díaz fallaba en su intento de convertirse en el trigésimo campeón mundial en la historia del boxeo panameño.
Aquel día, “Cloroformo” caía en Jalisco, México, por una amplia decisión unánime en 12 asaltos ante el campeón ligero de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), el mexicano Miguel “Títere” Vázquez.

Díaz regresaba a Panamá frustrado y no era para menos. Su sueño dorado, aquel que tuvo desde que era un niño, se le había esfumado en un abrir y cerrar de ojos.
Fue tan duro el golpe al alma del gladiador panameño que, desde aquel trágico día, desapareció del mapa boxístico.
No fue hasta ocho meses después que los panameños volvieron a saber de Díaz. Específicamente, reapareció el 29 de septiembre en el gimnasio Los Naranjos, en Boquete, Chiriquí, conquistando un triunfo por nocaut técnico en cinco “rounds” ante el poco conocido Stanley Méndez, de Costa Rica.
Hoy, increíblemente, este triunfo de bajo perfil ha catapultado nuevamente a los primeros planos a Díaz, quien fue confirmado ayer para combatir con el mexicano Marvin Quintero, en una pelea eliminatoria por el título mundial ligero de la FIB, en una sede y fecha por negociar.
Así lo confirmó ayer el promotor panameño Rogelio Espiño, apoderado de Díaz, a través del programa radial Entre Cuerdas.
Según lo que comentó Espiño, Gary Shaw, quien maneja la carrera de Quintero, aceptó ayer el combate contra “Cloroformo”.
Quintero, apodado “Cachorro”, tiene un palmarés de 25 victorias, 21 nocauts y cuatro derrotas.
“Cloroformo”, por su parte, presenta un récord de 31 triunfos, 22 nocauts y 11 derrotas.