Menuda tarea le espera a Tony Peña. En su segunda temporada como mánager de los Reales de Kansas City, el dominicano se encuentra al frente de un equipo con un presupuesto exiguo, ningún abridor de fuste y la posibilidad de que sus dos mejores jugadores sean transferidos a media campaña.
Esta es la cruda realidad de los Reales, una franquicia que no ha podido redondear una foja positiva desde 1994 y que el año pasado por primera vez en su historia perdió 100 juegos. La brecha con los Mellizos de Minnesota, campeones de la división central de la Liga Americana, fue abismal: 32 juegos y medio de diferencia.
Peña, quien hizo carrera como catcher en los 80, tomó las riendas de los Reales a mitad de temporada el año pasado y esencialmente deberá hacer milagros para sacar a flote una novena con demasiados agujeros. Localizados en una ciudad pequeña, los Reales son un equipo de presupuesto chico y este año se vieron obligados a reducir aún más su nómina, de 47 millones de dólares a 37.
Se conjetura que el guardabosque central puertorriqueño Carlos Beltrán y el primera base Mike Sweeney, las dos estrellas en la alineación, podrían ser canjeados ante la imposibilidad de pagarles salarios altos en los próximos años. Paul Byrd (17 victorias) y Jeff Suppan (9) fueron los mejores serpentineros en la campaña pasada, pero ambos se fueron.
La rotación de los Reales quedó en el antepenúltimo lugar en muchos departamentos de la liga: efectividad (5.21), carreras permitidas (891) y jonrones recibidos (212). Y el panorama no luce nada halagador con un grupo de cinco lanzadores, cuyo común denominador es que ninguno logró ganar más de cuatro partidos en el 2002.
Tras ser ascendido a las mayores en los meses finales, el derecho dominicano Runelvys Hernández (4-4, 4.36) mostró buenas aptitudes. Hernández será acompañado por su compatriota Miguel Asencio (4-4, 4.36), los zurdos Jeremy Affeldt (3-4, 4.64), Darrell May (4-10, 5.35), y Chris George (0-4, 5.60).