El ex general paraguayo Lino Oviedo quedó ayer en libertad en Brasil y dijo estar feliz por la decisión unánime de la justicia brasileña. Oviedo salió de la policía militar, donde se encontraba detenido, y se trasladó al Instituto Médico Legal de Brasilia para una evaluación física antes de ir a la casa de su primo Roque Oliveira, donde permanecerá alojado.
El ex jefe del ejército paraguayo vivirá en el mismo barrio elegante de la capital brasileña donde está asilado uno de sus compatriotas más notables, el ex dictador Alfredo Stroessner, derrocado en 1989.
"Estoy muy feliz", comentó Oviedo, de 58 años, en breves declaraciones a periodistas que lo esperaban en el Instituto Médico Legal. Dijo que tenía confianza en que la justicia brasileña iba a negar la petición del gobierno paraguayo para procesarlo como autor intelectual del asesinato del vicepresidente Luis María Argaña en marzo de 1999 y por la muerte de siete manifestantes durante la violencia política que siguió al magnicidio.
El Supremo Tribunal Federal (corte suprema) de Brasil rechazó el lunes el pedido de extradición formulado por la justicia paraguaya, al considerar que se trata de un caso de persecución política.
NO QUIERE ASILO
Oviedo aseguró que no piensa pedir asilo en Brasil, donde tiene "plena confianza" con la justicia y muchos amigos. "Nací en Paraguay y me voy a morir en mi patria".
El viaje de Oviedo a Paraguay está supeditado en este momento a la decisión de sus abogados brasileños y paraguayos, que se encuentran estudiando las condiciones legales en su país. "No quiero moverme un solo milímetro fuera de lo que no establezca el estado de derecho", dijo.
"Estoy dispuesto a cumplir los años de prisión", en referencia a la condena de diez años que le impuso el tribunal militar en Paraguay en 1997, durante el gobierno de Juan Carlos Wasmosy. También reiteró que "jamás" había dado un golpe de Estado y aseguró que nunca "movió a un solo soldado" de los cuarteles.