El ex general golpista paraguayo Lino Oviedo, asilado en Argentina desde el 29 de marzo y acusado de la autoría intelectual del asesinato del vicepresidente de Paraguay, Luis María Argaña, se entregará a las autoridades de su país, anunció ayer el diario montevideano La República.
En su portada el matutino anunció, con carácter "exclusivo", que "Oviedo se entrega preso", y añadió que "todo el círculo más cercano al general paraguayo (...) intenta desesperadamente disuadirlo, pero aseguraron a La República que es improbable a esta altura que el militar de marcha atrás".
Según el diario "apenas cruce la frontera, Oviedo reclamará al pueblo paraguayo que garantice su seguridad, invocará al Mercosur para que vigilen la justicia del proceso que se le siga, y solicitará al gobierno de su país que pida la extradición del ex presidente Raúl Cubas y del dictador jurásico Alfredo Stroessner, ambos asilados en Brasil".
En sus páginas interiores, informó que Oviedo "renunciará a su condición de asilado en la República Argentina y regresará por su propia voluntad a Paraguay para someterse a los tribunales judiciales de ese país".
"Allegados y asesores, residentes en Argentina y Uruguay, se mostraron alarmados e intentan a estas horas disuadirle de esta idea que consideran arriesgada, dada la actual situación política paraguaya", agregó La República. Recordó además que el diario argentino Página/12 había informado el jueves en Buenos Aires que "un alto funcionario del ministerio del Interior argentino habría sugerido a Oviedo la posibilidad de abandonar Argentina".
El asilo del ex general provocó un conflicto diplomático entre Paraguay, que pidió su extradición, y Argentina que se negó a dar curso a esa solicitud, pero que estaría dispuesta a confinarlo en el interior del país , lejos de al frontera con territorio paraguayo.
Actualmente, Oviedo habita junto a su familia una quinta en Moreno, periferia noreste de la Ciudad de Buenos Aires.
Por otro lado la abogada del ex general golpista quiso a toda costa volver a Paraguay al ver que su caso produjo una crisis diplomática, dijo su abogado el viernes.
Cuando Oviedo vio el jueves por TV que el presidente Carlos Menem cancelaba abruptamente un encuentro con su par paraguayo Luis González Macchi en torno a su caso, el ex general intentó regresar. "Después de escuchar al presidente dijo: "me voy. Me voy al Paraguay"", declaró a Reuters su abogado, Federico Pinto Kramer. "El no quería causar inconvenientes".
"Yo dije: "este tipo está loco". No fue tan fácil convencerlo. Llevó más de dos horas de discusión", añadió. Pinto Kramer dijo que él y sus colegas lograron persuadirlo de que su vida corría peligro en Paraguay, donde lo busca la justicia por considerarlo autor intelectual del asesinato del vicepresidente Luis Argaûa y otras siete personas y de intentar un golpe de Estado en 1996.
""?Por qué no puedo volver?", nos decía. Pero lo convencimos de que no hay seguridad para su vida en un gobierno de facto como es el paraguayo", señaló Pinto Kramer.
"El problema es que un buen día no estamos nosotros y se va sin llamarnos", agregó. Pinto Kramer dijo que Oviedo no recibió ningún informe del gobierno sobre los presuntos planes de confinarlo en el interior del país, pero que si eso llegase a ocurrir, podría buscar asilo en otro lado. "El podría aceptarlo o pedir asilo en otro país. Y hay un país en el que no necesita asilo: Alemania. El tiene la nacionalidad alemana.