Muchas de las personas que ya han llegado a sus metas físicas no hablan del proceso y solo muestran sus resultados finales. Pero adivinen, todos tuvimos el mismo punto de partida, solamente que unos se nos adelantaron.
Creo que es vital hablar del proceso de llegar a un punto en el cual te sientes cómodo con tu peso y tu cuerpo, ya que esto no sucede de la noche a la mañana. Requiere de sacrificios y mucha paciencia.
Hoy vamos a darte ‘tips’ para que la impaciencia de querer ver resultados rápido no te detenga de ser constante para llegar a tu meta de una manera saludable.
Cuando estamos empezando una nueva etapa de entrenamiento o simplemente iniciando desde cero a entrenar, es muy difícil mantener la constancia porque no vemos resultados, pues somos impacientes. Tenemos que ponernos metas realistas para ver resultados, pero sobre todo la paciencia es lo que nos va a diferenciar de quienes se rinden y quienes no.
Debemos dominar nuestra mente para poder alcanzar nuestro estado de salud ideal y, por consiguiente, vernos y sentirnos mejor que nunca.
Primero debemos definir cuáles son nuestros triggers o elementos que hacen que nos queramos rendir. Tendemos a ponernos trampas mentales, ya que no vemos ningún cambio físico impactante y desistimos. Pero de qué cambios estamos hablando? Por ejemplo, un trigger puede ser la famosa pesa. Cuando no vemos cambios en la báscula y los números no bajan, nos desanimamos y perdemos la paciencia y abandonamos nuestro régimen. Pues te voy a dar un consejo: ¡Bota esa pesa! No podemos estar pesándonos todos los días ni todas las semanas como algo obsesivo.
Los cambios son progresivos y muchas veces los números de la báscula no te dicen nada (no te dicen ni tu porcentaje de grasa ni de masa muscular).
Una mejor manera de medir tu progreso o resultados es por medidas. Y una forma muy sencilla de hacerlo es separar una prenda de ropa que te quede pequeña y tomarla como punto de referencia. Te la mides cada 15 o 20 días y listo, ¡así de sencillo! De esta manera no te vas a desanimar porque tu mente no estará pensando “por qué los números no bajan” o “para qué continúo si no veo ningún cambio”. Un número no te dice nada, pero sí juega con tus emociones de una manera increíble, en cambio, una prenda de ropa que quizá para ti no significaba nada ahora será un trofeo que esperas con ansias poder levantar.
Otro trigger es cuando no te gusta la actividad física que practicas. Por ejemplo, te despiertas todas las mañanas para ir al gym y no te gusta para nada… ¿Qué clase de motivación tienes para hacer esa actividad física? Ninguna… y en ese momento es cuando tu mente toma control y te pone excusas de por qué no ves resultados rápidos y abandonas el gym.
En este caso, lo que se debe hacer es encontrar una actividad física que te guste y que te entretenga y no lo veas como una obligación, sino como una salida para todo ese estrés del día.
Hay un sinfín de deportes y nuevas disciplinas de las cuales podemos escoger, por ejemplo: frisby, flag fotball (mi preferido), las famosas birrias de fútbol (donde salimos empapados), cayuco, stand up paddle, tennis, entre otros.
Solo es cuestión de buscar hasta que encuentres lo que te encanta y así tu mente no se enfocará en la actividad física en sí ni tampoco en “¿cuándo es que voy a ver los cambios?” Te vas a enfocar en lo bien que la estás pasando y que estás “sudando la gota gorda” y un plus es que estás un paso más delante de alcanzar tus cambios físicos.
Cuando uno empieza a cambiar su estilo de vida, los resultados tanto físicos como mentales van de la mano, pero toca tener paciencia para poder llegar a ver esos resultados algún día.
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