Los Padres de San Diego sólo reciben malas noticias a diestro y siniestro. Para un equipo del que se esperaba muy poco en el 2003, la temporada no pudo tener un prólogo más desastroso. Su estelar cerrador Trevor Hoffman y el jonronero Phil Nevin sufrieron lesiones en el hombro.
Hoffman, quien el año pasado logró 38 rescates, podría estar inactivo hasta después del juego de estrellas. La lesión de Nevin todavía es más grave y el jardinero izquierdo podría perderse toda la temporada.
No todas son noticias tristes para los Padres: Su rotación de jóvenes valores, incluyendo al zurdo mexicano Oliver Pérez, parece perfilarse por buen sendero. Mark Kotsay (.292, 17, 61) se ha consolidado como un eficiente guardabosque central y un bateador de peligro.
Tampoco faltará la cuota de batazos de vuelta completa que el inicialista Ryan Klesko (300, 29 jonrones, 95 remolcadas) sabe producir con regularidad. Señalado como un fuera de serie, Sean Burroughs (.271, 1, 11) resultó un fiasco en su campaña de novato, pero el antesalista se asoma con más confianza y sin la presión de las enormes expectativas del año pasado.
Pero los pronósticos no dejan de ser agoreros. Los Padres encaran una quinta temporada consecutiva con más derrotas que victorias desde 1998, el año en que fueron a la serie mundial y que perdieron por barrida ante los Yanquis.