La crisis económica que está afectando a las grandes potencias mundiales ha llegado a las pistas de carreras. Ni uno de los deportes más rentables, como lo es la Fórmula Uno, se ha escapado de este flagelo. A partir del 2009 se ha visto un incremento en el pago de las superlicencias que acreditan y permiten a los deportistas correr en los distintos circuitos.
El presidente de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA), el británico Max Mosley, ha invitado a los pilotos "que no quieran o no puedan" pagar la superlicencia, a que abandonen la Fórmula Uno y compitan "en otros campeonatos en los que se pueden ganar muy bien la vida".
Las superlicencias para el 2009 costarán 10.400 euros.
"Un piloto que no quiere, o incluso que no puede pagar una superlicencia de Fórmula Uno tiene varias alternativas. Además de la Fórmula Uno hay muchas series y campeonatos en los que un corredor profesional se puede ganar bien, e incluso muy bien, la vida".
La Asociación de Pilotos de Gran Premio (GPDA) no está de acuerdo con este incremento. Lo que supone que el campeón del mundo Lewis Hamilton tendría que pagar casi 280.000 euros por correr en el 2009. Mosley, asegura que está dispuesto a negociar con los pilotos.