El bateo oportuno y un pitcheo a la altura fue la combinación perfecta para que Panamá lograra su cuarta victoria en el Mundial de Béisbol, tras vencer anoche 6-2 a Japón, para asegurar un empate.
Una constante en todo el torneo para los istmeños ha sido su bateo oportuno, y anoche no fue la excepción contra los asiáticos.
Los dirigidos por Einar Díaz aprovecharon rápidamente para adelantarse en el marcador en la misma primera entrada, con una empujada de Fernando Seguignol (1-0).
En el siguiente capítulo, Dámaso Espino --una de las estrellas de la noche-- conectó un doble, para traer la segunda a la registradora.
Pero los japoneses no se quedaron con esta y castigaron a Paolo Espino, para recortar el marcador en los pies de Ryochi Adachi (2-1).
“El Toro” Macías con un batazo de dos bases trajo a Concepción Rodríguez, para dejar la pizarra 3-2, en la tercera entrada.
Todo el poder ofensivo de los nacionales estalló en la parte alta de la novena, para traer tres más y poner cifras definitivas.
Espino y Ángel Chávez se combinaron para traer las tres carreras finales.
Los mejores a la ofensiva fueron: Chávez bateó de 5-2 y dos empujadas; José Macías de 3-2 y tres anotadas; Dámaso Espino de 4-2 y una remolcada; y Luis Castillo de 5-2 y una impulsada.
A la altura.El factor decisivo para Panamá durante el partido fue el pitcheo, que siempre estuvo a la altura, principalmente en el relevo de Gilberto Méndez, Eliécer Navarro y Yeliar Castro.
Méndez entró en la quinta entrada para frenar a una ofensiva japonesa que había castigado al abridor Paolo Espino, con dos anotaciones.
El metropolitano al servicio de la tropa santeña, quien se quedó con la victoria, lanzó tres entradas ejemplares, al no permitir imparable y ponchar a tres.
Díaz demostró que conoce a su equipo al recurrir a su columna vertebral del “bullpen” y no dudó en llamar al zurdo Eliécer Navarro, quien trabajó un perfecto octavo capítulo, sin hit y con dos ponches.
Ya en la novena todo fue mecánico con la entrada del velocista Yeliar Castro, que dejó impactado a los nipones con tres ponches.