El equipo de béisbol preintermedio de Panamá está disfrutando las mieles de la victoria, luego que conquistar el Campeonato Latinoamericano de esa categoría, al vencer a Colombia 5 por 1. El triunfo le valió el derecho a representar a América Latina en el Campeonato Mundial de Michigan, Estados Unidos.
Los ganadores, que representan a la provincia de Chiriquí se quedarán en la capital para iniciar la preparación con miras al compromiso mundial en el que enfrentarán a los mejores equipos de otros continentes y de Estados Unidos.
Abajo aparece la tabla de los líderes individuales de este torneo que tuvo como sede a nuestro país. La misma fue cambiada, ya que correspondía a Colombia desarrollar este torneo.
Por los hondureños descontaron los jugadores: Luis Rodas y Ramón Castillo.
El árbitro central del encuentro, Roberto Moreno, expulsó con tarjeta roja al hondureño, Fernando Castillo a los 92 minutos del partido.
A pesar de que ya no se enfrentan a la tragedia de poder perder la vida en su pueblo natal en cualquier momento, aún hay algo que los mantiene apesadumbrados.
"Todavía no tenemos el status de refugiados, seguimos siendo desplazados, a pesar de tener varios años de vivir en Panamá y aunque a nivel internacional, ya debemos ser considerados refugiados, todavía el Gobierno panameño no lo ha hecho", señalan.
Por su parte, Yinsen Arroyo, representante de Yape, manifestó que el problema de los desplazados en el Tuira "es grande y no tenemos tranquilidad, porque no sabemos cuándo pueden atacar los grupos guerrilleros o venir a secuestrar a alguno de ellos y provocar hechos violentos en nuestros pueblos".
Para Arroyo, el problema radica en que los organismos nacionales e internacionales, exceptuando la Cruz Roja, no coordinan con las autoridades locales, ni municipales, "pero cuando hay problemas sí nos buscan".
La Iglesia Católica, señaló acongojado, "nos ignora totalmente en sus actividades con los desplazados, organizan capacitaciones sobre derechos humanos y de otra naturaleza y ni siquiera los dan a conocer en las comunidades".
"También debe evaluarse el problema de la deforestación dentro del parque y si en realidad se está dando a consecuencia de los desplazamientos, debe controlarse o poner pautas", adujo.
En ese sentido, la alcaldesa Leticia Loré, coincidió con los planteamientos de Arroyo y agregó que existen problemas de riñas, robos, constantes movilizaciones de los desplazados, entre otros problemas que no quiso profundizar.
"Muchos de los corregidores aplican la ley a los desplazados y posteriormente les llegan padrinos, viéndose éstos obligados a liberarlos", aseguró.
Por su parte, el director de la Organización Nacional de Apoyo a los Refugiados (ONPAR), José del Carmen Serracín, dijo desconocer lo señalado por estas autoridades, al tiempo que mencionó "soy del criterio que si un desplazado comete un delito debe ser sancionado como lo establecen las leyes panameñas. Deben cumplir las sanciones impuestas por los corregidores, ya sea administrativamente o en lo legal".
Aclaró que ONPAR no interviene en las decisiones legales, ni administrativas, "somos una entidad humanitaria para dar un apoyo y protección temporal".
Expresó que les corresponde contribuir con la alimentación, vivienda, educación, salud y ayudarlo a que desarrollen actividades de tipo agrícola, según lo establece el Decreto Ejecutivo No 23.
El funcionario agregó que en la actualidad hay 743 desplazados: 113 en Puerto Obaldía, 290 en Jaqué y 340 en la región del Tuira que comprende Darién centro y Punusa.
El Panamá América conoció que en los últimos meses ha aumentado la cifra de colombianos en las áreas de Manené, Barranquillita, Río Balsas y Punusa.
En la segunda entrega, desplazados narran a El Panamá América sus vivencias y el dolor de abandonar sus tierras en busca de mejores días, además de las cifras y registros de ONPAR a este respecto.
Primera de dos entregas.