El presente de ambos seleccionados es muy distinto. A la hora de jugar el partido, el nivel de las ligas queda de lado.
Panamá tiene una generación con mucho talento, implacables en el ataque. Tal el caso de Blas Pérez, José Garcés y Luis Tejada.
El Salvador, en cambio, tiene un falta de figuras y esto es preocupante.
El hecho de que los panameños hagan un buen trabajo en las bases, suple la falta de profesionalismo en la liga local. Los jugadores canaleros, además, se terminan de formar en el extranjero. Este es el “plus” que hace que hoy los salvadoreños estemos debajo de Panamá.
Ni siquiera la falta de Felipe Baloy en el fondo, hace peligrar el poderío panameño, porque la clave del equipo “rojo” pasa por la ofensiva. Igualmente, con su experiencia, Anthony Torres puede ocupar el lugar que deja “Pipe”.
El Salvador debe neutralizar la delantera panameña para aspirar a clasificar.