Echarles la culpa a los jugadores por la eliminación de Panamá ante Brasil por el boleto para el III Clásico Mundial de Béisbol es una prueba de que Wigberto Quintero debe renunciar a su cargo como presidente de la Federación Panameña de Béisbol (Fedebeis).
Es una falta de respeto que Wigberto Quintero les haya dicho a los medios de comunicación, en conferencia de prensa, que él no bateó, lanzó ni jugó a la defensa en este torneo, y que por esa razón no iba a renunciar a la Fedebeis.
Pero esto no fue todo. La gota que derramó el vaso del irrespeto hacia los jugadores y el cuerpo técnico fue cuando Wigberto Quintero dijo que él, quizá, hubiera pegado el "hit" de oro para Panamá.
Si esto fue un chiste, fue de muy mal gusto porque en el momento que se emitieron estas palabras, aún se respiraba el olor desagradable del fracaso, de la deshonra de haber caído ante un equipo sin tradición como Brasil.
Y que no vuelva a repetir Wigberto Quintero que la derrota en la final de Panamá ante Brasil fue una sorpresa y no un fracaso. Hay que ser serios y llamar las cosas por su nombre: se fracasó y punto.
Ni hoy ni nunca aceptaré que Wigberto Quintero y cada uno de los miembros de la Fedebeis se laven las manos como Poncio Pilato ante esta deshonra, en la que se preparó la fiesta para que otro celebrara.
Primero fue el Mundial de Béisbol que se realizó en Panamá en el mes de octubre del año pasado, en el que la tropa nacional terminó en la deshonrosa octava posición. En aquella oportunidad, tampoco la Fedebeis fue capaz de foguear al equipo. Y ahora, esta deshonra de quedar eliminado de la III versión del Clásico Mundial.
Increíble, se humilla el nombre de Panamá y es como si aquí no hubiera pasado nada. Aquí ha quedado mal Panamá, y a nadie parece importarle.