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Panamá no cambiará por decreto

Es a través de la cultura que el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones y crea obras que lo trascienden.


Hace poco, debido al reclamo de artistas diversos por el poco interés que han mostrado los candidatos presidenciales hacia el sector cultural, se han desatado discusiones sobre qué es y qué hace la cultura. Con este artículo queremos, en primer lugar, definir el concepto de cultura de acuerdo con lo planteado por la UNESCO, único organismo internacional que se ocupa directamente del tema, y después precisar lo que provoca esta a nivel de lo concreto. El mismo es parte de un trabajo más grande que se presentó en el Quinto Encuentro Internacional de Investigadores de la Red Latinoamericana de Cooperación Universitaria.

Primero, lo primero. En documentos de la UNESCO puede leerse lo siguiente:

"…la cultura es el conjunto de rasgos distintivos: espirituales y materiales, intelectuales y afectivos, que caracterizan a una sociedad o grupo en un periodo determinado. Su importancia radica en que a través de ella el ser humano puede expresarse y tomar conciencia de sí mismo."[i]

 

La cultura, pues ??"decimos nosotros -, es la infinidad de manifestaciones de un núcleo esencial: las creencias con que un grupo de seres humanos se enfrenta a sus problemas. Estas creencias son las ideas comunes que comparten los miembros de un colectivo, las cuales "se materializan en forma de costumbres, mismas que incluyen reglas sobre la comida, la vestimenta, las actividades económicas, los hábitos de higiene y la convivencia."[ii]

Bien. Hasta aquí qué es la cultura, según la UNESCO. El siguiente paso es explorar qué provoca la misma en el plano de lo concreto

La misma UNESCO, en 1982, declaró: "...que la cultura da al hombre la capacidad de reflexionar sobre sí mismo. Es ella la que hace de nosotros seres específicamente humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos. A través de ella, discernimos los valores y efectuamos opciones. A través de ella el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo, se reconoce como un proyecto inacabado, pone en cuestión sus propias realizaciones, busca incansablemente nuevas significaciones, y crea obras que lo trascienden"[iii].

 

¡Qué interesante! En otras palabras, la cultura, como proceso reflexivo, crea un nivel de conciencia en el hombre que le permite adaptarse de modo cónsono con la realidad circundante y superar los retos que ésta le presenta. En otras palabras, gracias a la cultura el ser humano responde a cada momento y ante cualquier circunstancia, las preguntas más relevantes de su existencia: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos?, y actúa en congruencia con las respuestas que descubra.

Por esto, desde la cultura, se están abordando las transformaciones más apremiantes del presente. Los investigadores Nera González Ramírez y Josefina Más, en su artículo "El nuevo concepto de cultura: La nueva visión del mundo desde la perspectiva del otro", puntualizan que vivimos una transición del modo de vida que se eleva diferenciando al hombre de la naturaleza, a otro que busca una relación armoniosa con la naturaleza[iv]. En otras palabras, tenemos el gran reto de interactuar con "lo otro" sin someterlo.

Esta idea de la "otredad" y su función en el universo, no es nueva: ya la había explorado Octavio Paz por lo menos en dos de sus obras. Sin embargo, la magnitud de la catástrofe ecológica, la necesidad de la colaboración multicultural y la escasez de recursos naturales, la convierten en una necesidad ineludible y que debe tener bases en los niveles de conciencia más profundos de los individuos y manifestarse en sus acciones.

 

En conclusión, como se ha dicho bastante, todos tenemos una cultura, pero lo realmente importante es hacernos conscientes de nuestra cultura. Las verdaderas transformaciones en el comportamiento de los individuos y, por ende, de la sociedad, dependen de esto. No hay cambios económicos si no cambian las creencias de los economistas, ni cambio ciudadano si no cambian las de los ciudadanos, y no hay cambio integral de la nación si no cambian las ideas de los líderes de la nación. Y no habrá una realidad distinta si no logramos conocer y alterar la cultura existente hasta hacerla distinta. ¿Quiénes somos?, ¿hacia dónde vamos?: todas esas preguntas son referentes culturales y deben servir al panameño para dar otro sentido a su entendimiento del mundo y a sus conductas, más en estos tiempos en los que tenemos la necesidad de hacernos interdependientes en el concierto mundial. Pero nuestros políticos siguen habitando la superficialidad de las fórmulas económicas, con una fe necia en que los comportamientos cambian por decreto, sin analizar sus causas.


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419878
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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