La Selección Sub-17 de Panamá consumó ayer su primer objetivo: clasificar a los octavos de final del Mundial de la categoría.
Sin embargo, de aquí en adelante, vienen pruebas más difíciles para la llamada “Rojita”.
En el camino de los nacionales se cruza ahora México: anfitrión del torneo y uno de los pocos equipos que aún mantiene marca invicta.
El jueves, en Pachuca, será el enfrentamiento entre estas dos escuadras.
Panamá no tiene nada que perder y mucho que ganar. Son una de las revelaciones del certamen y, de seguro, venderán muy cara su derrota .
Por su parte, México, por lo que hizo en la primera ronda, ya es catalogado como uno de los favoritos a levantar la Copa.
Y es que los pupilos de Raúl Gutiérrez avanzaron como primer lugar en su división, con tres victorias en su haber, y la última fue nada más y nada menos que ante Holanda, actual campeón europeo.
El onceno azteca terminó esta ronda de grupos con saldo de ocho anotaciones a su favor y cuatro en contra, para sumar una diferencia de más cuatro (+4).
Este conjunto tiene como mayores virtudes su buen trato de pelota y la rapidez de sus atacantes. Además, en la figura de Carlos Fierro poseen una de sus armas más peligrosas.
Es importante mencionar que México ya fue campeón de este torneo en el año 2005.