Una promesa que sigue flotando en el aire. La Roja tendrá que sudar sangre y hacer uno de los mejores partidos de su historia para poder cumplirla.
En algún momento de su proceso, Hernán Darío "El Bolillo" Gómez, técnico del seleccionado canalero, dijo ante la prensa, tras empatar con Costa Rica, que ya llegaría el momento justo para ganarle a nuestro verdugo por excelencia.
Se refería el colombiano, seguramente, a un triunfo en un momento importante (cabe la acotación, porque la Roja ya se impuso a los ticos en la pasada Copa Centroamericana), como el que se presenta mañana sobre la mesa. Panamá visita el Estadio Nacional (San José) para tratar de, por primera vez, imponerse a domicilio a los ticos en una eliminatoria mundialista. Misión cara de perro.
Y es que Costa Rica es quizás el equipo más fiable en casa que existe en el área de Concacaf.
En esta Hexagonal, el equipo de Óscar Ramírez arrancó pisando fuerte en el que es, hasta ahora, su único cotejo en su feudo: 4-0 frente a Estados Unidos.
Es este resultado el reflejo de la pesadilla en la que se han convertido los costarricenses para casi cualquier rival de la zona, en eliminatorias. Y mucho más para los encontramericanos.
Los números indican que el último combinado de Centroamérica que pudo sacar premio de Costa Rica fue El Salvador que, en 2012, empató 2-2 ante el local.
Mientras, la más reciente caída de los ticos en su reducto se remonta hasta 2004, en un 2-5 en contra de Honduras.
Costa Rica tiene la racha activa más larga sin caer en casa, con nada más y nada menos que diez victorias al hilo: 28 goles a favor y tres en contra, el impresionante saldo de anotaciones.