T odas las opiniones sobre la actuación de nuestra selección nacional Sub-23 en Tampa, Florida, coinciden en una sola cosa: fracaso.
Panamá no pudo... le faltó fútbol, careció de ideas de la mitad para arriba y no generó esas pequeñas sociedades tan valiosas en un juego de fútbol.
Para colmo, no tenemos laterales que vayan hasta la línea de fondo y tiren un centro. Fuera de eso, hombres importantes para el sistema como Edwin Aguilar y Nelson Barahona no jugaron de entrada en el primer partido ante Honduras. Clave.
Los "catrachos" no parecieron un rival superior, pero sí más equilibrado, un grupo más compacto, más preparado para la victoria que Panamá.
Nuestro técnico parece no conocer los defectos ni las virtudes de sus jugadores. Aparte, apuesta por un sistema de juego que no convence a nadie, ahora menos escuchando sus declaraciones tras el juego con Cuba.
No puede ser que un técnico, después de quedar eliminado de un torneo tan importante como la eliminatoria a unos Juegos Olímpicos, resalte el trabajo defensivo por encima del creativo: la causa de la eliminación.
Con Gabriel Torres tan solitario en ataque, era imposible marcar un gol. La caprichosa idea de insistir con un volante como Christian Vega, que ni la quita ni la entrega bien, dejó en evidencia a la zona de gestación.
La victoria final 4-1 sobre Cuba fue más un espejismo que el fruto de un trabajo técnico.
Sudáfrica por delante.
Aunque resulta doloroso y genera frustración, no queda más que pasar la página, sin olvidarnos de lo que pasó, pero señalando el camino al Mundial del 2010.
Contamos con una diversa gama de jugadores jugando al máximo nivel en ligas del extranjero. Conjuntar ese grupo y sacar lo mejor de ellos es la tarea del cuerpo técnico encabezado por Alexandre Guimaraes.
Empero, al ver el comunicado de Guimaraes sobre los actos de indisciplina de la Sub-23 y recordando lo que pasó en Copa Oro, me late que si no se toman cartas en el asunto, Panamá se puede quedar sin selección.
Censurar a Román y Gabriel por libar después de ser eliminados del Preolímpico es aceptable, pero más grave me parece es que en cada torneo donde participa Panamá, ocurran estas cosas.
No podemos olvidar la batalla campal en el amistoso con Venezuela, ni algunos hechos aislados en la Copa UNCAF.
Algo está pasando a lo interno del grupo y la proximidad con el cuerpo técnico. Esto es grave y hay que hilar a fondo.