Dice un popular refrán que recordar es vivir. Y fue a principios del siglo pasado cuando el golf en Panamá empieza a coger fuerzas, a tal punto que pasó de ser un deporte practicado por unos cuantos a tener una notable afluencia. Tanto fue la popularidad, que un grupo de estadounidenses, empleados de la Zona del Canal, en conjunto con varios panameños, tomaron la decisión de idear el plan de construcción de la primera cancha de golf del Istmo, objetivo que se concretó con la inauguración en diciembre de 1932 del Club de Golf de Panamá, que en esa época se encontraba localizado en el corregimiento de San Francisco, donde actualmente queda el Parque Recreativo Omar Torrijos.
La apertura de esta facilidad sentó un precedente, ya que contar con un lugar adecuado para el desarrollo de este deporte cambió la visión de Panamá internacionalmente y, de ser considerada una nación para el juego “amateur”, pasó a ser un lugar en donde se podían realizar torneos profesionales.
Tal es el caso del afamado Panamá Open o Abierto de Panamá, el que se celebró desde 1938 hasta 1974, año en que se mudó a su actual sede en Cerro Viento, y que formaba parte del llamado Winter Tour o Tour de Invierno.
Este “tour” estaba conformado por aproximadamente cinco eventos.
Miembros del Salón de la Fama del Golf, como Arnold Palmer, Sam Snead, el argentino Roberto De Vicenzo, quien lo ganó en cinco ocasiones, Juan “Chi Chi” Rodríguez o Curtis Strange, se dieron cita en innumerables ocasiones.
Esto ubicó a nuestro país en el firmamento del golf y fue, sin lugar a dudas, el origen de una nueva era.
Esta evolución se verá en todo su esplendor, cuando el miércoles 23 de febrero se dé el tiro inicial de la 8.ª versión del Panamá Claro Championship, evento que será una vitrina para una nueva generación de potenciales aspirantes al Salón de la Fama, que, entre hierros, tiros y con ayuda de sus “caddies”, buscarán firmar su nombre con tinta dorada en los anales de la historia patria.